La posible presidente de Chile, la candidata y ex presidente Michelle Bachelet, habla de reformar la Constitución para dejar atrás el pasado y abrazar la educación universitaria gratuita. Mientras tanto en Argentina, la presidente Cristina de Kirchner redobla sus esfuerzos para profundizar el sistema económico que las últimas elecciones le dijeron no, y en Brasil, la Dilma Rousseff habla sobre los grandes logros económicos en contra de la miseria y de la desigualdad. En Perú, otro país con un gozo económico sostenido sueña con un futuro aún más promisorio, casi a reflejo de toda América latina.

De esta forma, todos los líderes de la región hacen ver el progreso y el futuro a sus ciudadanos sobre la base del crecimiento económico, generado por una verdadera industria de materias primas y alimentos destinada a países asiáticos, especialmente China, que dependen en gran parte de ellos para su supervivencia.

Hasta aquí los espejitos muestran una realidad buena y un futuro promisorio, aunque de muy corto plazo. A mediano y largo plazo la realidad es otra, muy oscura, si se tiene en cuenta la calidad de la educación latinoamericana comparada con otras partes del mundo. Cuando se habla de los "’tigres asiáticos” no es difícil advertir que están demarcados no por las palabras de los políticos sino por sus acciones, en especial por su gran inversión en educación.

Basta una mirada por las universidades estadounidenses para darse cuenta de cuántos estudiantes asiáticos, becados por sus gobiernos, se matriculan y egresan con las mejores notas y regresan a sus países. Décadas atrás, los que hoy son "’tigres”, parecían chihuahuas por su grado de subdesarrollo ni comparable a los países latinoamericanos de la época. La realidad hoy es diferente, muestra como la educación levantó esos países que son potencias.

Los resultados de las pruebas PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) muestran que los países latinoamericanos son los peores ubicados en el ranking en matemáticas, lengua y ciencia, en una evaluación global de más de medio millón de alumnos de 15 años.

Según el informe, Argentina comparte los últimos puestos de la lista con varios países de América latina, pero sólo Colombia (62¦) y Perú están peor (en el último puesto). Chile se ubicó 51¦, Uruguay 55¦, México 53¦, Costa Rica 56¦ y Brasil 58¦. El rendimiento en la región fue muy malo: todos estuvieron por debajo de la media académica de la OCDE. En cambio, en el "’top ten” del ranking se ubicaron los asiáticos con Shanghai, Singapur, Hong Kong, Taiwán y Corea del Sur, seguidos por Macao, Japón, Liechtenstein, Suiza y Holanda.

No hay mucho para escrudiñar sobre este estudio que se hace cada tres años y lleva cinco ediciones. América latina siempre estuvo en el fondo y, aún peor, nunca atinó a mejorar, ni siquiera en países que han mantenido un desarrollo económico más sostenido como Brasil, Chile, Colombia y Perú.