Cerca de 120 millones de personas carecen de acceso a internet en Latinoamérica.

 

Latinoamérica y el Caribe necesitan una inversión de 70.000 millones de dólares para subsanar la desventaja de la brecha digital, alertó la representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Europa, Fazia Pusterla.

Cerca de 120 millones de personas carecen de acceso a internet en esta región, señaló Pusterla durante su intervención en la sesión "Reflexiones en torno al 5G en España y América", la quinta generación de tecnologías de telefonía móvil, celebrado en la Casa
de América de Madrid.

Las brechas en conexión digital son una de las desigualdades que ya se manifestaban en la región prepandemia, pero que han tomado mayor importancia como consecuencia de la misma. 

La representante del BID aseguró que "todos los países de la región han dado pasos importantes para incrementar la conectividad", y citó a Chile y México como los mejor posicionados.

Al respecto, la directora de Estrategia Global de Asuntos Públicos de la empresa española Telefónica, Trinidad Jiménez, matizó que "cada mercado tiene que ir a su propio ritmo y a su propio desarrollo", ya que "todavía se están implementando la fibra óptica y el 4G" en algunos lugares, e incluso el 3G y 2G.

"América latina es una región que está muy bien preparada para incorporarse a esta cuarta revolución industrial de las telecomunicaciones", agregó, no obstante, Jiménez.

Una oportunidad de desarrollo social

Según el subsecretario de Telecomunicaciones de Chile, Francisco Moreno, este país sudamericano aspira a convertirse en un centro de conectividad dentro de América latina con otros continentes. Añadió que el 5G tiene incluso un "enfoque social", en la medida en que permitirá hacer frente al déficit de médicos especialistas, impulsando la "cirugía robótica".

Pusterla también se refirió a esta tecnología como "un conjunto de oportunidades para impulsar el desarrollo inclusivo en la región", la telemedicina, el teletrabajo e incluso la teleeducación. Moreno recordó que "hace dos semanas" Chile inauguró en la comuna de la Florida la "primera plaza 5G", que permitirá al municipio recibir información a través de sensores sobre, por ejemplo, la cantidad de agua que se requiere para el regadío y así optimizar el uso de recursos hídricos.

Así, las autoridades chilenas esperan "tener una gran cantidad de Chile conectado" en 2023. Para favorecer las inversiones de 5G en América latina, Jiménez insistió en la importancia de una colaboración público-privada, ya que el desarrollo de esta tecnología "es muy costoso" y las empresas privadas no tienen la capacidad suficiente por sí mismas.

Del mismo modo, llamó a los Gobiernos a implantar "políticas de competencia que favorezcan la inversión, políticas regulatorias" y "políticas fiscales" como pilares "fundamentales" para avanzar en la digitalización. 

Desigualdad y polarización

América latina ha enfrentado la pandemia con una serie de condiciones preexistentes, cuya resolución es urgente. La alta desigualdad, la creciente polarización, la debilidad fiscal y la baja confianza en las instituciones son algunos de los desafíos sistémicos que al interactuar con la covid-19 han resultado en profundos impactos en la región. Las desigualdades existentes han hecho que el impacto de la crisis sea muy heterogéneo, siendo los grupos marginados y vulnerables los más fuertemente afectados.

Las brechas en conexión digital son una de las desigualdades que ya se manifestaban en la región prepandemia, pero que han tomado mayor importancia como consecuencia de la misma. Los usuarios de internet en la región se distribuyen de manera desigual en términos socioeconómicos, culturales y geográficos. Como muestra el último Latin American Economic Outlook, en América latina, 3 de cada 10 personas no tiene acceso a internet. Mientras que el 81% de los hogares más ricos está conectado, sólo el 38% de aquellos más pobres tiene conectividad. En zonas urbanas, un 67% de los hogares tiene conexión, pero en zonas rurales este número cae al 23%. Una de cada cuatro escuelas de la región carece de acceso a la red y aquellos estudiantes de hogares más pobres tienen seis veces menos probabilidades de tener internet en casa.

La digitalización incluyente es una precondición necesaria para reducir las desigualdades en América latina. Digitalización sin inclusión y sin eficaz regulación llevará a mayor desigualdad y mayor explotación del poder de mercado por parte de las compañías proveedoras. A pesar de los avances en digitalización en América latina, esta no ha sido para todos o al ritmo necesario.