Ingresar en el codiciado y exigente mundo de la comercialización de productos de primera necesidad e insumos básicos, es un desafío para las economías regionales y más si se trata de una oferta perecedera y acotada, como es la agricultura sanjuanina u otros productos que por carecer de promoción se reducen a la venta doméstica. Este círculo vicioso de no poder vender mucho más de lo que podemos y que nadie nos compre por desconocimiento de la oferta, ha sido roto por una iniciativa realmente promisoria.

La Primera Ronda de Negocios Origen San Juan, promovida por el Gobierno provincial a través del Ministerio de Producción y Desarrollo Económico y la Dirección de Industria y Comercio, acercó a las pymes locales y a los representantes de 14 supermercados, incluidas algunas firmas internacionales, para hacer negocios no sólo en rubros de la alimentación y la agroindustria sino también de otros prácticamente desconocidos de manufactura local como ropa, calzado, papeles de diversa índole, caso servilletas, papel higiénico, artículos de bazar, diferentes filmes plásticos, pinturas y elementos de higiene y limpieza.

La incitativa del gobernador Sergio Uñac, de mayor escala de la primera experiencia cuando era intendente y creó el sello de ‘Producto Pocito’, es una herramienta fundamental para la diferenciación basada en marketing y calidad, como la siguió el melón de Sarmiento en la certificación de origen. Ahora, todos los productos frutihortícolas sanjuaninos estarán exhibidos en las góndolas mediante una etiqueta que contiene el mapa de la provincia y no estarán en un lugar diferenciado sino que el cliente los encontrará junto a las frutas y verduras provenientes de otras provincias.

Si bien algunos productores se vendieron alguna vez en un supermercado de primera línea, fueron experiencias aisladas y en general sin continuidad porque existen numerosos factores que pueden interrumpir la relación comercial. No basta calidad y precio sino también cantidad y disponibilidad de volumen en el momento en que se requiere. Esto último no es fácil de responder en el campo por las particularidades de la cosecha temporal o imprevistos como la climatología, por lo que la salida de esta coyuntura es la asociación del chacarero para cumplir en tiempo y forma con la demanda mayorista.

En estos encuentros entre pymes y supermercados, el gobierno es un mediador y orientador, pero lo demás queda en manos de quienes han esperado esta apertura económica para ser bien aprovechada.