Tanto los filósofos como los poetas han escrito mucho sobre el futuro, pero no han podido convencer al ser humano sobre sus ventajas o desventajas. Lejos de ello, el futuro permanece como un enigma.Y cuando se habla de lo encubierto hay una referencia tangible a algo que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse. Tal vez por ello el hombre moderno opta por lo pragmático.
Aclaremos que el pragmatismo tiene que ver con un movimiento filosófico iniciado en los Estados Unidos a fines del siglo XIX, para buscar las consecuencias prácticas del pensamiento y acceder al criterio de verdad en su eficacia y valor para la vida.
No a todos les sucede esto. Hay mucha gente que prefiere vivir el día a día, no involucrarse en análisis que por su profundidad puede alejarlos de la realidad puntual y que los puede inducir a un cambio.
Dijo el historiador italiano Franciso Guicciardini (1483-1540) que "las cosas futuras son tan engañosas y se hallan sujetas a tantas contingencias, que la mayoría de las veces engañan incluso a quienes son muy sabios. Abandonar un bien presente por miedo a un mal futuro es el colmo de la locura”.
En general para el hombre de hoy, si se siente muy mal en el presente, encuentra en el futuro una puerta hacia algo mejor sin tener en cuenta que ello podría ser caer en una ilusión, en la más comunes de las ilusiones.
La fórmula para el vivir cotidiano -dicen algunos pensadores- es "aquí y ahora”. Se trata de pensar y hacer lo que se debe hacer en el momento preciso, algo que se escribe fácil pero cuya instrumentación no es tan así.
Este tipo de pensamientos engendran sensaciones que aparecen en el laberinto del diario vivir y que lo pensemos o no, pueden presentarnos seguridades, incertidumbres y o interrogantes. Nada es lineal en el decurso de la vida diaria.
Precisamente, se trata de esa sucesión o continuación del tiempo.en el que todo sucede. Respecto de este fenómeno sociocultural hay algunas advertencias como no escaparle al análisis, reflexionar a tiempo sobre las cosas u otras semejantes.
De verdad si no es fácil el presente menos lo es el futuro sino que al primero uno lo va dejando atrás naturalmente mientras que al otro se lo espera con avidez y sin certidumbres. No es fácil ubicarse frontalmente en los hechos que se viven con la naturalidad de lo cotidiano.
