Ministros de distintas provincias argentinas, en consonancia con las políticas económicas y salariales del Estado nacional, limitaron los ajustes salariales en un 25 % dejando al descubierto que la brecha inflacionaria es mayor.

La realidad argentina no pasa desapercibida en el consenso de la política económica de los estados americanos y por consiguiente la construcción de un perfil de poder político toma la disyuntiva de sostener la capacidad presidenciable en el gobierno nacional u optar por un peronismo distinguido que exalte la teoría y cuadre con la realidad. Es que los gremios por un lado optan por mantener una postura observadora y no conflictiva de control, mientras que desde la posición de Cristina Kirchner es prioritaria la figura de mando manteniendo una inalterable influencia sobre la captación del electorado pues sus decisiones hoy implican una política de alto compromiso y de impetuoso cruce con las variables económicas de distintos ámbitos.

Es posible considerar que desde la presidencia y desde su gabinete político-económico justamente el mayor desafío sea hacerle frente a la misma inflación, demostrando por consiguiente que el método empleado desde la concepción del gobierno no significa esgrimir argumentos espurios sobre la realidad sino más bien sostener a toda costa un modelo de unidad de cara a una organización futura del aparato estatal.

Los actuales compromisos asumidos en la política pública son de alto riesgo y de permanente reto frente a los gremios de los trabajadores que ven limitados sus eventuales reclamos a un equilibrio de la balanza social observando que el elevado costo que afronta la masa activa trabajadora no sea indiferente a la difícil situación que despertó la variable inflacionaria.

Entre el ajuste económico y el futuro gobierno se dirime el dilema del gobierno central. ¿Será este un condicionamiento para que los gremios también puedan sostener desde sus estructuras la estabilidad de sus dirigentes por un lado y la actualización en el básico de los haberes de la masa trabajadora por el otro? Ya no se trata de una continua negociación que propende mantener paritarias de consenso sino más bien de lograr una verdadera y real paridad de los sueldos frente a los inestables y cambiantes precios en aumento, sin dejar de lado que el trabajo en negro y la desocupación siguen excluyendo a números trabajadores.