El presente de los pueblos tiene un enlace constante y permanente con su pasado del que no puede desprenderse, aislarse ni quitarle valoración. Hay mojones que nuestros padres clavaron profundamente en la ruta de la existencia que perduran en la hechura del tiempo, un tiempo terrenal futuro que será un día pasado inevitablemente ya que el devenir, como lo indica su nombre, será vivido alguna vez como presente colmado de tangible realidad, pero en el marco que configura el límite. Aunque el deseo humano aspire el infinito del tiempo que viene, la lógica del pensamiento nos indica la finitud del planeta, fatalismo que echado a andar significa la muerte de su tiempo existencial y vivencial como lo que es, conforme a su naturaleza racional.

A pesar de tanta ruindad en la tierra por los actos del hombre, también existe la generosidad y la bondad inherente a ese mismo ser que cuestionamos y alabamos con ligereza y presunción como si se tratase de otro ser, en ese intento de desprenderle de su propia raza a la que pertenecemos sine qua non. Ésta es la constante contradicción humana que prolifera en aquellos personajes que resignan principios y valores en el fragor del debate, caminando la orilla mojonada que impide, sin duda, vislumbrar el poniente del horizonte.

En ese acontecer que le saca fotos a la memoria, está la obra relevante por su trascendencia que tributará sus beneficios fundamentalmente a las criaturas por nacer. Ésa es la mira prodigiosa del ser humano cuando vela la cuna de aquél que

viene y que no ha nacido aún. Más allá de la absurda negación interesada del hoy contemporáneo, el mejor testimonio que el hombre ofrece a su comunidad será siempre el testimonio de la obra, la que será reconocida en su verdadera dimensión en otro tiempo desprendido de la presión atañida. La previsión excelsa de la política y de la preclara visión humana, conjugada en el acto noble de la causa justa y necesaria que dan lugar a la obra trascendente, le han permitido al hombre gozar de sus beneficios por centurias y milenios. La visión a lo lejos no ha sido dable para el conjunto y singularmente se ha podido individualizar al gestor de la idea, a veces también motor y precursor de la obra. Fueron hombres y mujeres generalmente cuestionados en su tiempo y admirados y recordados por la posteridad.

En esta referencia, al Túnel de Agua Negra se suma otra obra trascendente para este San Juan lleno de pujanza cuya verdadera significación no alcanzamos a medir. El sol sanjuanino, prodigioso regalo del Creador, los excelentes profesionales egresados de nuestras universidades, la premonición y gestión de tozuda voluntad constructiva, son los ingredientes de la argamasa que se aúnan para colocar a la provincia nuevamente en la dimensión de los grandes emprendimientos del continente, tal como lo es la Planta Fotovoltaica de Ullum, que producirá energía eléctrica limpia para la provincia. Este emprendimiento sin precedentes es el único en Sudamérica. Además, surgen posibilidades excepcionales para San Juan ya que este polo tecnológico nos permitirá usar el cuarzo y el silicio que poseemos. Consecuentemente, surge la idea de fabricar paneles para uso propio y exportarlos. Lo importante también será que con la energía de las plantas (vendrán otras en proyecto), se corregirán los déficit de generación que sufre San Juan, y del que no es ajeno el mundo. El crecimiento

actual de las instalaciones fotovoltáicas en otras partes del orbe está limitado por la falta de materia prima en el mercado, fundamentalmente, el silicio de calidad solar. Hay mucha oferta mundial y San Juan debe contemplar este aspecto para incorporar al mercado nuevos productores. Una cosa traerá la otra, es decir, de la mano de este emprendimiento se adosan otras perspectivas vitales para la provincia sin perder de vista el enlace natural del crecimiento y desarrollo sanjuanino que facilitará en su propia transversalidad de hechos que suelen desencadenarse abruptamente, la visión del comercio múltiple cuando se bifurca por su típica diversidad en función de las demandas. España, líder en esta energía, ha reducido en un 30 % las expectativas económicas de los productores de energía fotovoltaica por la negativa acción de una oposición en

el congreso cegada por intereses partidarios y de sector. Mientras tanto, la Unión Europea estudia seriamente una importante inversión sobre un diminuto rectángulo sobrepuesto sobre los extensos terrenos del Sahara que podría ser la solución más eficaz para poner en marcha el audaz plan de reducción de las emisiones de dióxido carbono (CO2) en Europa, haciendo uso de la fuerte irradiación solar de ese desierto. La captura del 0.3% de la luz que cae sobre el Sahara y los

desiertos de Oriente Medio, son suficientes para satisfacer las necesidades de energía de toda Europa. Expertos sostienen que con el 1 % podría abastecerse al mundo entero. Resulta increíble, pero en ese mundo nuevo San Juan está presente.