Los trabajos de remodelación integral del Aeropuerto Internacional de Mendoza, ubicado en El Plumerilo, es un verdadero desafío operativo para desviar, durante varios meses a terminales alternativas, un promedio anual de un millón de pasajeros de vuelos de cabotaje, internacionales y particulares, además de las actividades de la IV Brigada Aérea.
El Aeropuerto ‘Domingo F. Sarmiento” de San Juan es el destino más cercano para el desvío del tráfico mendocino y el otro, más distante, San Rafael, ambos con infraestructuras que deben adecuarse con urgencia para contener semejante movimiento. El colapso del Aeropuerto Internacional ‘Gobernador Francisco Gabrielli”, tal su nombre oficial, requiere trabajos integrales de recuperación lo que obliga a su clausura. El proyecto prevé la pista, calles de rodaje, plataforma y balizamiento, por la parte operativa y abarca también a las instalaciones de la terminal, todo en un ambicioso plan de renovación de cinco etapas, iniciado en mayo de 2013.
No obstante que el plan de obras principales contempla trabajos de dos meses como mínimo, todo indica que se prolongará mucho más y ante estas especulaciones el gobierno de Mendoza ha solicitado al Ministerio de Transporte de la Nación postergar las obras hasta marzo de 2017 porque, a su juicio el comienzo, previsto para septiembre próximo, tendría un alto impacto económico en el sector turístico. La presión la ejercen las cámaras hoteleras y turísticas, pero cualquier decisión política que se tome deberá respaldarse en un estricto informe técnico sobre elementales normas de seguridad aérea.
La cuestión puede ser más grave para San Juan si no se evalúa a tiempo la demanda de sumar veinte vuelos diarios a los actuales, lo que implica una logística inexistente en Las Chacritas en cuanto a equipamiento completo y moderno para atender a la aeronavegación y dependencias como aduana, migración, sanidad y demás dependencias y servicios necesarios para el trabajo de las compañías con vuelos internacionales.
Si bien los operadores de cabotaje e internacionales ya evalúan el cambio, las autoridades provinciales deben intervenir a tiempo para evitar que San Juan se convierta en un tropiezo funcional y, además, capitalizar la experiencia para disponer en el futuro una base local de vuelos internacionales.
