La muerte por intoxicación de sustancias químicas peligrosas se las puede encontrar en todas las latitudes, todos los tiempos y hasta en todas las circunstancias. Desde Napoleón Bonaparte, hasta la archiestrella cosmopolita del pop de nuestros días, Michael Jackson han sido víctima de ella.

Encontrándose preso en la isla de Santa Elena luego de su derrota en Waterloo, el Petit Caporal Napoleón acusó de "envenenadores", a los médicos británicos que lo asistían. Así lo relataba la propia víctima, quien poco antes de morir, escribió en su testamento: "Estoy muriendo antes de mi hora, asesinado por la oligarquía británica y su asesino a sueldo". Así, mucho tiempo después (1961), se halló una concentración elevada de arsénico en los cabellos del cadáver del estadista y genio militar francés; lo que pasó a dar a esta denuncia una consistencia y credibilidad que reafirmaban las sospechas que su íntimo allegado Tristan de Montholon (1783-1852), habría puesto arsénico en el vino de Napoleón desde 1817 hasta 1821.

Vincent van Gogh, reflejó en obra pictórica su tormentosa vida, automutilación, depresión, e insanía. Hoy se tienen suficientes pruebas que documentan su dependencia al alcohol, y su adicción patológica al ajenjo, al alcanfor y a la trementina, drogas de la época, las que posiblemente fueran la causa de su suicidio.

Ludwig van Beethoven Conforme una autopsia realizada cumplidos 178 años de su muerte en un instituto toxicológico de Illinois, Estados Unidos, sobre algunos restos de su cerebro, se concluyó que el genial compositor germano murió envenenado en 1827, por haber consumido demasiado plomo durante su existencia. lo que se conoce como "saturnismo".

Las sobredosis de drogas "pesadas" y/o barbitúricos, también fueron la causa de la muerte de varias "mentes brillantes" del Siglo XX.

Janis Joplin, la "dama blanca del Blues", quien consumía heroína y alcohol desde los 20 años con el pretexto de que "algo que te hace sentir tan bien no puede ser malo", murió en 1970 a causa de una sobredosis de heroína.

La muerte de Elvis Presley, se debió a una combinación letal de desgaste físico por el trabajo, obesidad, depresión y una sobredosis de medicamentos. El cantante murió el 16 de agosto de 1977.

Así, podemos nombrar cientos, la blonda Marilyn Monroe, Curt Cobain -líder de Nirvana-, Jim Morrison del grupo The Doors (quien murió trágicamente, cuando por equivocación inhaló una gran dosis de heroína, pensando que era cocaína, en 1971, cuando tenía solo 27 años).

Jimi Hendrix, famoso por su gran adicción al ácido lisérgico y la marihuana. (sus fotos mas famosas lo retratan fumando un cigarrillo de esa hierba). Un dato curioso, Hendrix al igual que Michael Jackson, tenía el hábito de usar somníferos para dormir. En la noche del 18 de septiembre 1970, el cantante murió tras ingerir dichos somníferos, además de las drogas, causándole esto una sobredosis y muriendo en el acto.

Y lamentablemente, sigue la lista.

Ahora, por estos días se confirma que Jackson falleció por exceso de propofol, suministrada a modo de somnífero. Conrad Murray, su médico, admitió haber tratado el insomnio del astro con 50 miligramos de esta poderosa droga, que crea adicción, además de administrarle otros dos sedantes, lorazepam y midazolam. El día de la muerte de Michael Jackson, el médico informó que por la madrugada también le administró valium.

En todos los casos, ayer y hoy, las sustancias influyeron en que la humanidad se quedara sin personalidades de cualidades excelentes antes de tiempo, "mentes brillantes" que, por sus obras, perduraran en el tiempo y de una u otra forma nos maravillan con sus creaciones e ideologías, quedando pendiente -por su anticipada muerte- tal vez sus mejores creaciones.

Sustancias químicas y polémicos fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, lamentablemente seguirán haciendo lo mismo.