
Por Osvaldo Olmo Gómez – Profesor de Nivel Medio
La muerte en Iglesia, de más de veinte “Lama glama’, comúnmente denominadas “llamas”, es una noticia que impactó a todos. Si hacemos un poco de historia podemos decir que los camélidos sudamericanos son descendientes de camélidos que hace millones de años atravesaron el Estrecho de Bering cuando sus aguas se congelaron, evolucionaron y se ubicaron al Sur de América, en la zona cordillerana. Desde tiempos inmemorables los habitantes de América intentaron domesticar estos animales, sólo lo lograron con la llama y la alpaca. En tanto que el guanaco y la vicuña siguen considerándose silvestres. Es un error pensar que por sólo tener un guanaco en un corral, éste dejó de ser silvestre.
La llama es un camélido doméstico junto con la alpaca. En el Noroeste Argentino (NOA) es común ver crianzas en estepas naturales de estas especies. Producen una fibra natural con excelente característica como aislantes térmicos. Es la alpaca la productora de la fibra más requerida para el tejido de prendas, por ser fina y dócil para el telar. Todo tejido realizado con estas fibras de camélidos necesita agregarle un 30% de lana ovina para darle una mayor resistencia al uso y al lavado.
El proceso de domesticación de la llama comienza con la utilización de estos cuadrúpedos como animales cargueros, se han encontrado huesos de llamas en las postas del camino del inca. La carne es magra, aprovechable. El cuero era utilizado para vestimentas y cobijas, la fibra para tejidos, los huesos y dientes para marroquinería.
Ahora, analizando lo ocurrido en Iglesia es posible asegurar que el hecho se produjo en ganado doméstico. Esto limita las actuaciones de los inspectores de la Secretaría de Ambiente y libra la actuación inmediata de personal del Ministerio de la Producción, donde existió un programa de promoción de esta producción ganadera.
Según notas periodísticas, la muerte de más de una veintena de llamas fue producto del ataque de una jauría, todo peritado por un veterinario. Esta hipótesis es factible de comprobar si se observa el tipo de heridas y desgarro de cuero y carne que se marcan por los dientes incisivos y colmillo de los perros. No deben existir heridas laterales que acompañen a éstas, marcadas por uñas, porque estarían determinado la acción predadora de pumas cebados.
Hay que tener en cuenta que Iglesia ha sido siempre un lugar donde proliferan caninos domésticos deambulando por las calles y campo, infestados de hidatidosis. Esto, producto del consumo de achuras que los mismos pobladores tiran o dejan que las consuman como alimento. El ataque de este tipo no posee objetivos de alimentación, todo lo contrario, son ejercicios de predación de la manada. Muerden las patas de los animales hasta hacerlos sangrar, esto provoca que se precipiten al suelo, luego viene la muerte por asfixia con una mordida mortal en las arterias del cuello. Es posible que algunas llamas hayan quedado vivas, pero al poco tiempo perecen desangradas.
Los perros asilvestrados son un problema recurrente, no sólo por la depredación de animales domésticos sino, también, por ser un vector de contagio de parasitosis transmisibles al hombre.
Lo reprochable es haber tirado los cadáveres de las llamas a cielo abierto, sin ningún tipo de cuidado ambiental. Lo correcto es poner en conocimiento de la autoridad, previo a proceder al enterramiento de los ejemplares cubiertos con una capa de por los menos 10 centímetros de cal.
La crianza de camélidos domésticos es una alternativa posible para valles cordilleranos con un sistema de claustro especial que limite el acceso de perros. Se debería acompañar con una campaña sanitaria y castración canina. De lo contrario, todos los esfuerzos siempre serán infructuosos.
