Tras la muerte de un alumno en la UNSJ, por las fallas, se gastó casi lo mismo que en rehacer el Rectorado. En varios de los edificios se tuvo que renovar completamente las instalaciones por el mal estado de las mismas.
Tras la muerte de un alumno en la UNSJ, por las fallas, se gastó casi lo mismo que en rehacer el Rectorado. En varios de los edificios se tuvo que renovar completamente las instalaciones por el mal estado de las mismas.