En un nuevo intento por lograr consenso entre las naciones ricas y los países en desarrollo, sobre las decisiones políticas que frenen en forma efectiva las emisiones contaminantes, la Convención del Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas busca fijar un calendario de plazos y de acciones concretas.
La reunión iniciada ayer en Bonn, con asistencia de alrededor de 2000 delegados de los 94 estados firmantes del acuerdo, es otro capítulo de la serie de cumbres climáticas convocadas por la ONU, desde el problemático Protocolo de Kioto, de la década pasada que expira en 2013, sin que se hayan cumplido las metas fundamentales en resguardo de los ecosistemas.
La cumbre climática de Copenhague, que se desarrolló en diciembre último en la capital dinamarquesa, es una de las últimas frustraciones. Concluyó con un acuerdo de meras intenciones, en el que los países determinaron cuáles eran sus objetivos de reducción de emisiones, pero sin carácter vinculante, dados los desencuentros protagonizados entre las naciones industrializadas y las emergentes.
Ahora, la Convención busca cerrar un calendario de actuación específico, de manera de llevar objetivos precisos para elaborar un plan internacional contra la contaminación ambiental, para ser lanzado en la próxima cumbre, a celebrarse en Cancún, a fin del corriente año. Es decir, que salga del cónclave del balneario mexicano un acuerdo vinculante de reducción de emisiones de efecto invernadero -principalmente dióxido de carbono (CO2)- para sustituir al Protocolo de Kioto, cuando éste venza en 2013.
El Grupo Intergubernamental de expertos sobre Cambio Climático ha recomendado que las emisiones se reduzcan en 2020 entre un 25 y un 40% con respecto a 1990, para evitar que las temperaturas promedio suban más de 2 grados por encima de aquel nivel, lo que podría tener consecuencias catastróficas para el planeta. De todas maneras sigue la promesa de
China, el país más contaminante, de reducir su intensidad energética (emisión de CO2 por unidad de PBI) entre un 40 y un 45% con respecto a 2005, mientras que EEUU, el segundo de la lista, anunció limitar sus emisiones en un 17% con respecto a 2005. Por su parte la Unión Europea afirma que va a reducir sus emisiones en un 20% hasta 2020, con respecto a los niveles de 1990, si otros países realizan esfuerzos similares.
Es de esperar que se llegue a un entendimiento para que no sea otro "Acuerdo de Copenhague", duramente criticado por su tibieza y simples enunciados de buenas intenciones, pero lejos de los objetivos propuestos.
