En el mes de marzo del 2015 con motivo del acercamiento del Bicentenario de la Independencia, los Obispos participantes de la 170¦ Reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina escribieron unas líneas acerca del acto de emitir el voto para elegir representantes. El documento fue titulado: "Las elecciones, exigencia de compromiso ciudadano” y contenía una frase agregada del Papa Francisco que exprresaba: "Ciudadanos responsables en el seno de un pueblo”.

Las elecciones deberían ser un momento propicio para iniciar un examen de conciencia colectivo, y para proponernos como sociedad metas exigentes, que nos estimulen a crecer en la cultura del diálogo y el encuentro.

Estamos en un año de elecciones y quería compartir algunas líneas tomadas de este texto que nos pueden ayudar a tener en cuentas ciertas cuestiones: 1- Las elecciones periódicas y la alternancia en el ejercicio de las funciones de gobierno son elementos normales y al mismo tiempo indispensables de la vida republicana. Como tales, no habrían de encender violencias o generar enfrentamientos irreductibles, sino ser ocasión para un sano ejercicio de las libertades políticas y civiles. También deberían ser una oportunidad para fortalecer un mayor compromiso de todos los ciudadanos con lo público. No hemos de reducir el ejercicio democrático sólo a la cuestión electoral, sino asumir cada día la necesaria participación ciudadana. 2- El proceso electoral es una preciosa oportunidad para un debate cívico acerca del presente y del futuro que deseamos para la Argentina. Es necesario crecer en madurez para que un cambio de autoridades no signifique una crisis sino una alternativa normal de la vida democrática. 3- Invitamos a los candidatos que intervengan en las campañas electorales para que ofrezcan sus propuestas, sin incurrir en agresiones. Que se traten con respeto y cordialidad que puedan continuar dialogando y trabajando juntos para el bien común, al día siguiente de la elección. 4- Resulta imprescindible asegurar la independencia del poder judicial y la plena vigencia de la división de los poderes republicanos en el seno de la democracia. Nos parece importante afirmar y reconocer que hay una diferencia sustantiva entre el Estado y el Gobierno, y tanto más entre el Estado, los partidos y las personas. 5- Debiéramos alcanzar un adecuado nivel de madurez cívica, donde en temas importantes y permanentes, sea posible acordar entre los distintos partidos y sectores sociales políticas de Estado que se desarrollen más allá de los cambios de gobierno, de manera que las legítimas iniciativas que cada nuevo candidato proponga implementar, no signifiquen hacer tierra arrasada y abandonar todo lo hecho hasta ese momento. Pensamos en algunos objetivos que deberían ser compartidos por todos, como: la superación de la marginación y la pobreza extrema; la desnutrición infantil; la generación de fuentes de trabajo; el respeto de los derechos humanos y la defensa de la vida; el fortalecimiento de una educación inclusiva y de calidad; la lucha contra el narcotráfico y la trata de personas; la disminución de la inflación que impide el crecimiento y erosiona gravemente los ingresos de los más pobres; la transparencia en la administración pública y la lucha contra toda forma de corrupción.

 

Por el P. Fabricio Pons
Párroco de Santa Bárbara de Pocito