El lunes pasado un informe de una dependencia de la Organización Mundial de la Salud OMS, sacudió en particular a la mesa de los argentinos, al calificar de cancerígeno al consumo de carnes rojas, provocando tal conmoción en el plano internacional que dio lugar a una aclaración, cuando no una rectificación sobre los alcances de tal investigación, concluyendo que no generalizó sino se refirió a los excesos, comparando la cuestión con el hábito de fumar.
Lo cierto es que el lapidario diagnóstico contra los asados y los fiambres no lo difundió directamente la OMS sino la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer, tras haber determinado que la carne procesada es cancerígena. Según el documento, el consumo de 50 gramos de carne procesada a diario (equivalente a dos fetas de panceta ahumada) puede incrementar un 18% el riesgo de padecer cáncer colorrectal, de acuerdo a más de 800 estudios que evaluaron asociaciones para más de una docena de tipos de cáncer con el consumo de carne roja y de carne procesada en muchos países y poblaciones con dietas diversas, precisó el comunicado.
La declaración fue un reguero de pólvora en el mundo, en particular en países donde la carne es el principal componente de la alimentación y las reacciones vinieron de otros organismos especializados, gobiernos y lógicamente de la industria cárnica, quienes la calificaron de "alarmista y dramática". Ayer el comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, Vytenis Andriukaitis, puso paños fríos al polémico informe señalando enfáticamente que no debe dar lugar a una histeria colectiva y menos que se deje de comer carne, ya que sus componentes son necesarios para nuestro cuerpo. En rueda de prensa aclaró que se trata de no abusar de carnes y embutidos y de no olvidarse de consumir frutas y verduras, poniendo como ejemplo la dieta mediterránea, que incluye carne roja.
En definitiva la bomba cancerígena fue desactivada en Bruselas, comparando el informe de la OMS con las campañas que promueve para tener hábitos sanos, como el dejar de fumar, consumir menos azúcar, sal, o practicar deporte. Por su parte el ente de las Naciones Unidas puso todo en potencial al aclarar que la carne roja puede ser "probablemente carcinogénica", aunque el panel de expertos no ha encontrado suficiente evidencia científica para confirmar este punto.
Le faltó pedir disculpas por difundir ensayos de laboratorio como verdades absolutas.
