Obras de Fenández Motta y de Daniel y José Luis Sarmiento, figuran entre las más reconocidas dentro de este arte.

 

 

Deseo comenzar esta nota con un relato. Un domingo, pasando por la avenida José Ignacio de la Roza y el puente de Circunvalación, observé una venta de cerámica, lo que me llamó la atención porque no se ve mucho la venta de ese tipo de cerámicas que se ofrecían. Nos detuvimos y grande fue mi emoción, ya que estaban exhibidas las cerámicas de Fenández Motta, a quién hace un tiempo le adquiría sus productos, del cual adjunto una foto, así también como de Daniel y José Luis Sarmiento con sus cerámicas y trabajo en piedra travertino. Vinieron a mi memoria también, las artesanas tejedoras de Iglesia y Jáchal con la manta jachallera que poco se ven ahora. Siempre tengo mis dudas sobre lo que se considera artesanía tradicional o manualidades. Ya que se presentan en las exposiciones o ventas como lo mismo. De mi parte, siempre consideré la artesanía tradicional como un arte representado en una obra, que simboliza una cultura o sitio en especial y manualidades. También lo consideré una habilidad para realizar diferentes trabajos que no representan un sitio en especial, sino a la persona que lo realiza. Ante mi duda, ya que no todos lo entienden así, empecé a investigar la realización de una obra por una persona; tiene el valor de propiedad que puede ser intangible como la forma de pensar o decir, o tangible una obra de material.

 

La artesanía tradicional es el arte y técnica de fabricar o elaborar objetos o productos a mano, con aparatos sencillos, que se utilizaron a lo largo del tiempo para uso personal, como mantas, vasijas para trasladar agua, cocinar, tejidos en paja, también para trasladar líquidos o productos, en épocas pasadas y sistema de construcción de viviendas, la quincha o tapial y hoy como una obra representativa de un sitio, de una cultura.

 

Todo trabajo artesanal es el que posee la propiedad intelectual o artística (PI) que se relaciona con las creaciones, así como símbolos, nombres e imágenes utilizados en su comercialización, con referencia al origen de las mismas para ser consideradas como obras que representan a una comunidad.

 

Toda persona puede reproducir, distribuir, adaptar, una obra tangible. Ejemplo, una manta tejida en telar que se ofrece como algo cultural del sitio que la identifica y da valor histórico y valor comercial sin necesidad de autorización de venta, a condición de que el contenido esté acompañado del relato original del mismo. Pero estas adaptaciones de los productos derivados deberían incluir el autor y origen, ubicación geográfica que la dará más valor a la misma y si representan alguna obra manual, cultural lo exprese, y que posean un sello de aprobación, por la autoridad competente o certificación. Puede también que el artesano no recree obras de origen del sitio, sino obras de su propiedad artística. Deben tener, como los cuadros, una marca o firma con derecho de autor. Las obras artesanales pueden realizarse de manera tradicional, perfecta o con aparatos sencillos como la rueda del alfarero o la máquina de hilar, para ser consideradas artesanías, y no ser consideradas industriales.

 

Debemos tener en cuenta que una obra artesanal, para ser consideradas como tal deben ser elaboradas con las técnicas ancestrales o algún sistema que no haga cambiar su tradición, ya que son la salvaguarda de la identidad particular de cada comunidad. Se tiene que transmitir, como debe ocurrir, con otras formas de patrimonio cultural inmaterial, ya que la aculturación que existe, por la industria o por la evolución de las condiciones sociales y viajes, debilitan la identidad de cada pueblo, desde su vocabulario, costumbres, comidas, etc. por lo que debemos mantener nuestros "secretos de oficio” para resguardar la tradición, que es nuestro carnet de identidad cultural.