La polémica surgida por la prohibición oficial de la XXXIII Edición del Safari Tras las Sierras, por ser incompatible con los requerimientos ambientales ya que el trazado de esta competencia automovilística se enmarca en la Reserva Natural Valle Fértil, debe tener un cierre definitivo. No puede discutirse si puede ser factible esta prueba en un escenario natural y menos con los antecedentes de las ediciones anteriores, aunque los organizadores se empeñen en conseguir avales populares para torcer el brazo a las autoridades.
El año pasado no se realizó la competencia, que es organizada por la Asociación Pilotos Vallistos (Apiva) por las razones de invadir una de las áreas protegidas de la provincia y ahora, con otros directivos que tampoco han dado seguridades para respetar la flora y la fauna, han lanzado una nueva edición prevista para 13, 14 y 15 de febrero, con el argumento que de distintos lugares del país se la reclama, toda una irresponsabilidad ya que antes de promocionar un espectáculo se deben cumplir las normas elementales, como obtener un aval gubernamental.
La cierto es que el mentado safari mecánico tiene más antecedentes ecológicos negativos que el efecto económico de los aficionados. El informe técnico elaborado por personal de la Secretaría de Ambiente no fue favorable, es lapidario, sustentado en los antecedentes de la carrera, con una serie de incumplimientos sistemáticos en los años anteriores hasta multar a la organización frente al detonante en 2013. El organismo observó la falta de baños, por lo cual miles de personas defecaran y orinaran incluso en el río de San Agustín y se encontraron lubricantes y otros fluidos de motor junto a repuestos y partes de vehículos diseminados en el circuito. También se detectaron bacterias contagiosas en los cursos de agua, generando un verdadero problema sanitario, en tanto la fauna sufrió el impacto del ruido y de otras expresiones de la invasión humana.
Es decir, no se trata de una negativa infundada de Ambiente, ni del paso al costado del municipio de Valle Fértil, o de la protesta de los vecinos, sino una lógica a la que debería sumarse también categóricamente Salud Pública y la Dirección de Deportes de la provincia, ante una realidad que no admite debate, asambleas o la recolección de avales callejeros. Las áreas protegidas, como es el caso de la Reserva Natural Valle Fértil, tienen un basamento y vigilancia legal que debe respetarse sin excepción. Y surge el interrogante del porqué se autorizaron las carreras anteriores.
