El recordado "Negro" Oscar Zuleta entraba con papeles en la mano casi a las corridas por el pasillo central del PJ de calle 25 de Mayo. Detrás de él, Emilio Mendoza. Ambos con sonrisa pícara. Es que eran las 23,58 y a las 0 cerraba el plazo para la presentación de listas en la interna del peronismo sanjuanino. Sabían que la patriada era imposible, pero igual querían dar batalla y así lo hicieron, por lo menos en 7 departamentos. La escena se registró en 1999, la última vez que el PJ de San Juan tuvo internas. Zuleta -ya desaparecido- y Mendoza, fueron los últimos peronistas que se animaron a enfrentar a quien en ese momento perfilaba para mucho más: José Luis Gioja. Desde ahí, cada dos años se ha llamado a elección de autoridades en el partido más popular de la provincia, pero insistentemente "El Flaco" ha quedado al frente no sólo en la conducción provincial si no que también poniendo a su gente en los distritos. A Gioja evidentemente le gusta más poner a su gente de confianza que el folclore eleccionario. Su costumbre es que las rencillas políticas no salgan a la luz de la opinión pública. A pesar de eso, él mismo entregó esta semana definiciones de tiempo en la carrera por su sucesión al mando de San Juan. Esas palabras movieron el arco político oficialista de forma trascendental. Dijo que esta conducción, la que él encabeza y que acaba de asumir, es de transición, y que la importante, la que tome decisiones de candidaturas, será la que asuma el próximo período, a fines de 2013. Nada extraño y algo calculado por todos, pero dicho por el caudillo, abre miles de hipótesis a la vez. Los peronistas deben saber que van a tener que ganar en la interna para pensar en tener chances en la contienda general. La carrera, entonces, ya tiene reglas más claras, que son públicas a partir de la declaración de Gioja en Radio Colón. Y ojo, habrá que ver quién las sigue, y quién no.

Definiciones

Lo dicho por el mandatario, surgió luego de la proclamación de los candidatos del PJ sanjuanino, aquéllos que llegaron sin rivales y, en consecuencia, sin elección. No hay Zuletas ni Mendozas que peleen la conducción, pero hay expectativas distintas a las de hace dos años y millones de años luz diferentes a las que existían en las épocas de los pícaros citados. Con lo dicho en Radio Colón, Gioja está abriendo la tranquera, y se nota. Sus palabras refuerzan lo ocurrido con esta frustrada contienda interna pejotista que terminó definida por el propio José Luis. Interna en la que hay dirigentes de peso que sienten que han perdido, pero que piensan que pueden relegar cosas ahora para pelear después, en las buenas, en las que habrá decisiones importantes. Una especie de canje de fichas. Daniel Tomas y Sergio Uñac, son dos de ellos. Sergio, sin hacer nada, desplazó a Daniel. Y, a su vez, el pocitano fue desplazado por Marcelo Lima, quien desde hace tiempo ocupa, en el peronismo interno, el sillón que le corresponde al vicegobernador, cuando no lo es. En la práctica, ninguno de estos personajes hizo nada en contra del otro -al menos públicamente-. La movida fue de Gioja, pero repercutió en ellos directamente. Tampoco hay resentimientos entre ellos -todavía- ya que todos le apuntan al propio José Luis. Todos están agazapados y sienten que son créditos que ganan para canjearlos luego, en la que sí les interesa estar, la de 2013.

Punto y aparte para el espaldarazo a Lima. Gioja vuelve a preferirlo por sobre todos. El reelecto intendente de la Ciudad de San Juan está sacando fuertes ventajas en esta alocada carrera. Sin dudas, que Gioja lo ponga en el segundo lugar, inmediatamente después de él mismo, le genera roces al Gobernador con su entorno, pero parece que prefiere bancarse esas lastimaduras a las que le pueden ocasionar un choque con Marcelo y su hermano Walter.

Cuestión de tiempo

Las cartas están sobre la mesa. A partir de ahora el reloj comienza a jugar en contra. Mucho va a pesar cómo llegue cada uno de ellos, u otros no mencionados en esta columna, al momento de la verdad. Nada ni nadie dice que solamente éstos tres sean los que tienen ganas, seguro hay muchos más y bien capaces.

Ahí entonces es cuando el fantasma de la última interna, la de verdad, la de las corridas en los pasillos del PJ, las de Mendoza y Zuleta, entran a jugar. Por supuesto que nadie imagina que los tres nombres antes citados son capaces de armar una contienda en el peronismo, al menos hasta hoy. Ninguno ha hecho nada para hacer pensar que van a jugar a pesar de cualquier cosa. Por ejemplo, si no son señalados. Pero el tablero es distinto. Las situaciones son distintas y los hombre son distintos. Todos perdonan, una, dos y hasta tres veces, pero no pueden cuatro, porque dejan de tener personalidad. Dejan de subsistir políticamente y empiezan a depender de otro; es decir, a desaparecer. Y nadie quiere eso. Habrá que ver quién quiere más y quién quiere más a pesar de cualquier cosa. Por ahora, y con los cargos del justicialismo resueltos y en estos tiempos, Lima pica en punta.