La última reunión mensual de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), tuvo como invitado de honor al presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, preocupado frente a la pobreza y la vulgaridad del lenguaje.

Si bien las reflexiones del catedrático estuvieron destinadas a editores de prensa -la entidad medirá el lenguaje de los medios-, éstas deben trascender a la comunidad, no obstante señalar que el nivel del periodismo escrito es muy bueno porque utiliza el 68% de los recursos lingüísticos. En cambio, sugirió exigir "buena oralidad" a los comunicadores de los medios audiovisuales, donde se advierte la precariedad que dio lugar a sus opiniones.

Para Barcia la inclusión comienza por el lenguaje y por ello preocupa a los estudiosos la pobreza lingüística y especialmente en los jóvenes, porque la educación va hacia abajo, expresó. Y remarcó tal preocupación, por la vulgaridad que antes se utilizaba para "ofender o descalificar a todo lo burgués, pero que ahora está al servicio de la protesta social" y puso como ejemplo las polémicas expresiones de Diego A. Maradona.

A criterio del disertante, la Academia de Letras debería exigir que el idioma sea conciso, claro y correcto, y haciendo gala de su estilo informal apeló a los refranes y anécdotas, para exponer con claridad su pensamiento renovador en las letras. Pero también remarcó sus frustraciones porque las academias siempre se preocuparon por las letras, pero no reciben respuesta de las autoridades. Indicó que los dos últimos presidentes de la Nación ignoraron a la Academia, al igual que el Comfer y los ministros de Educación. "Hay falta de diálogo porque las autoridades se desentienden de las academias", dijo.

Barcia recordó como "una violencia del vocabulario" el hecho de que en la Argentina se publicaron dos diccionarios de insultos en los últimos dos años y condenó a los celulares en la escuela, los que deberían utilizarse como elemento de educación lingüística.

En esta involución idiomática la Academia debería tomar nota de expresiones de ciertos políticos, como el vocablo "crítica", que le cambiaron de significado: ahora dicen "destituyente".