¿Cuántas historias más sobre los Chevrolet de la década de 1950 que todavía circulan en las calles de La Habana vamos a tener que soportar con motivo de la visita del secretario de Estado, John Kerry, para presidir la ceremonia de izamiento de la bandera en la recientemente inaugurada embajada de Washington en Cuba?

¿Cuántas historias más vamos a ver sobre los casinos que solían ser manejados por estadounidenses antes de la revolución? ¿O sobre el ingenio de los cubanos para reparar viejos refrigeradores estadounidenses fabricados antes de la revolución de 1959? Es cierto que la nostalgia vende, y que a mucha gente le apasiona ver imágenes de un país congelado en el tiempo, pero hay una gran dosis de hipocresía en esta visión frívola de la Cuba de hoy.

Estas noticias en EEUU omiten mencionar que Cuba sigue siendo una de las dictaduras más cerradas del mundo, y que la mayoría de estos medios se cuidan de no criticar demasiado al régimen porque no quieren que les nieguen a sus corresponsales visas de entrada a la isla. Es que Cuba niega visas a los periodistas que considera demasiado críticos, y eso da lugar a varias hipocresías.

La mayoría de las publicaciones recurren a todo tipo de eufemismos para evitar llamar a Cuba lo que es: una dictadura. Los hermanos Castro no han permitido ni una elección libre, ni partidos de oposición, ni medios de comunicación independientes durante más de cinco décadas. Y, sin embargo, la mayoría de los medios hacen todo tipo de piruetas verbales para evitar la palabra "dictadura”.

Según el grupo Cuba Archive (www.cubaarchive.org), hay 3117 casos documentados con nombres y fechas de ejecuciones y otros 1162 ejecuciones extrajudiciales cometidas por el régimen de los Castro desde 1959. Es cierto que los medios internacionales también evitaban llamar "dictador” a Augusto Pinochet, hasta que murió. Parece ser que los dictadores sólo se convierten en eso una vez que se mueren. La realidad es que muchos medios evitan llamar dictaduras a los gobiernos totalitarios, por miedo a que les cierren las puertas a sus periodistas y dejen entrar a sus competidores.

Gran parte de la cobertura mediática en torno a la ceremonia de izamiento de la bandera de EEUU en Cuba se centra en la nostalgia y la historia, pero omite señalar que el régimen ha intensificado la represión contra los opositores en las últimas semanas. El domingo pasado, detuvo a unos 90 disidentes que realizaron una protesta pacífica en La Habana, según informó France Presse y en julio hubo 674 detenciones de opositores, incluyendo 21 que fueron golpeados por la policía, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional de Cuba.

Muchos olvidan que el gobierno de Obama ha prometido que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas "incluirá un continuo y firme apoyo a la mejora de las condiciones de los derechos humanos y las reformas democráticas en Cuba”.

Mi opinión: Es hora de prestarle menos atención a los Chevrolet de antes de 1959 en Cuba, y más atención a la población de la isla, que, en gran parte por culpa de una dictadura familiar decrépita, vive en uno de los países más pobres, atrasados y represivos de las Américas.