Con motivo de la conmemoración del cincuentenario de la declaración "Nostra Aetate” publicada el 28 de octubre de 1965, luego del Concilio Vaticano II, y que marcó un hito en las relaciones de la Iglesia católica con el resto de religiones no cristianas, el papa Francisco instó a todas las religiones, y también a quien no profesa una fe, a colaborar para dar respuestas efectivas a los grandes problemas que afectan a la humanidad.
Entre otros reclamos, el jefe de la Iglesia católica señaló el compromiso que tienen todas las personas de buena voluntad para aportar con acciones concretas a los reclamos sociales que plantean la hambruna crónica, la violencia en nombre de la fe, la corrupción estructural y las crisis que pesan sobre el medioambiente y los desencuentros de la familia y los desequilibrios de la economía y las finanzas. El Papa citó, en particular, a los ataques que se cometen en nombre de la religión, la corrupción generalizada en diferentes estratos sociales, y el degrado moral.
El pontífice argentino destacó que a causa de la violencia y del terrorismo se ha difundido un comportamiento de sospecha o incluso condena de las religiones. Ante ello, recordó su discurso en el Congreso de Estados Unidos, en septiembre pasado, en el que consideró que ninguna religión es inmune al riesgo de fundamentalismos y extremismos de individuos o grupos.
Por eso Bergoglio consideró importante continuar con un diálogo interreligioso abierto y respetuoso, que ayude a conocerse más y afrontar juntos muchos de los problemas que afligen a la humanidad, como el servicio a los pobres, a los excluidos, a los ancianos, la acogida a los emigrantes, el cuidado de los recursos de la creación, así como asegurar a todas las personas una vida más digna.
Francisco explicó la trascendencia de la declaración "Nostra Aetate” que cambió en rotundamente la relación de los católicos con los judíos, pasando de enemigos y extraños, a amigos y hermanos y reiteró la condena a cualquier forma de antisemitismo y las injurias y persecuciones que derivan de ello. Y, con respecto al islam, hizo una exhortación a ese credo para que exprese un diálogo abierto y respetuoso para considerar con todos los sectores las soluciones que lleven a la paz mundial. Precisamente, el alusión al islam, el pontífice argentino lamentó que como consecuencia de la violencia y del terrorismo, se ha extendido en el mundo un comportamiento de sospecha o incluso de condena a las religiones.
