El debate sobre el conocimiento no tiene final. Desde los tiempos inmemoriales el hombre se ha enfrentado a través de cientos de sistemas que cree tener aplicación directa a la realidad, al mismo tiempo que dar soluciones a las diversas problemáticas que debe resolver en el marco de ella y que impera a partir de sus mismas necesidades e intereses que han sido el desvelo de los tiempos. Pero revelar cuales son las genuinas interpretaciones que el hombre traduce de esos contexto ha sido el desafío que pone a prueba cualquier conocimiento y su demostración. Presentar una visión pura y de fácil asimilación a cualquier ser humano válida para todo tiempo no es pues el menor reto, todo lo contrario es explicar cuáles han sido y son los verdaderos elementos que definen y cualifican a la verdadera filosofía de todos los tiempos. El ensayo parece a prima facie provocador pues de ser así deberá despertar la reacción de las comunidades científicas de todo orden o pensamiento. De esta manera vamos a presentar cuales son los incuestionables elementos que pueden resistir cualquier desafío en mundo de las reflexiones.
Aventurarse hoy a proponerlos no es propio de una visión vanidosa sino el resultado de años de trabajo por lo que mostrarlos hoy a la comunidad acreditada, significará de todas formas no negarlos y también, salir al encuentro de otras visiones con las que se verá como enfrentado. No puede ser de otra manera pues el conocimiento avanza en la medida de sus comprobaciones o refutaciones.
¿Será entonces posible desde nuestra región cuyana dar inicio a una nueva visión de la verdadera filosofía y que ella misma "sirva" de marco crítico y examinador de las concepciones del hombre actual?
Para ir al fundamento o comienzo de la filosofía debemos dar a conocer cuáles son esos elementos que la sustentan. En vista a la respuesta de vuestras expectativas diremos que sus elementos son: La naturaleza, la música, los principios, la creatividad, la artística.
El desarrollo de estos cinco componentes que constituyen los nuevos elementos que explican el comienzo o el origen de las cosas mismas, o como expresaban los griegos el "arjé", es decir, el principio de todas las cosas, ahora, van a significar para la filosofía y su dinámica que los mismos e imprescindibles factores contengan entre sí el fundamento mismo de todos y cada uno de los pensamientos, acciones y producciones del consorcio humano y de las cosas en sí.
¿Será entonces posible desde nuestra región cuyana dar inicio a una nueva visión de la verdadera filosofía y que ella misma "sirva" al hombre actual?
Con ellos mismo se juzgara alternativamente el soporte que el hombre considera de las concepciones del mundo, aquello que mueve al hombre desde lo más íntimo en armonía con el contexto que lo rodea, sus expresiones y pautas culturales por la que presenta un sentido social o una política de convivencia, las verdaderas motivaciones que dan origen a sus innovaciones y finalmente el marco rector por el cual se juzgan cada una de sus valoraciones y sus propias vivencias y consideraciones de sí mismo, del otro, de la vida y del universo.
Así, todas sus producciones pueden ser evaluadas desde la energía biointencional por la que se definen no sólo su intencionalidad sino la participación de la misma desde una perspectiva de un Ser Superior.
