Por el Dr. Mario Luna y el Prof. Fabián Núñez (*)
La globalización financiera cuya base de partida fue la constitución de un excedente de divisas en manos de los países de la OPEP, que necesitaban volcarse en mercados de inversión no tradicionales, fue habilitada en la historia por dos hitos primordiales, uno es el aumento cuadruplicado del precio del petróleo por el embargo a EEUU y Europa por la crisis de la guerra del Yom Kipur. Y el otro factor fue en 1971, debido a la causa de la guerra de Vietnam, donde el déficit estatal de EEUU llevó a que se disolviera la obligación de conversión por parte de la Reserva Federal, a la paridad de un dólar por una medida fija en onzas de oro, lo cual determinó el paso de los cambios fijos al de los tipos de cambios flexibles. Hay que tener en cuenta que lo normal en la forma de obtener un fruto de las operaciones del tráfico comercial es que a la ganancia le preceda una compra y venta de bienes y servicios, sean estas locaciones de servicios, o, bien servicios financieros ligados a las operaciones de intercambio comercial.
Pero hay otra modalidad de obtener dividendos, ganancias o rentas de una actividad "económica” que se ha dado de forma destacada sobre todo en la historia de los países emergentes. Esa otra forma que supera la horma normal y ordinaria de hacer generar ganancias es la denominada valorización financiera que se hizo más que nada en países emergentes a través de operaciones financieras complejas que consistieron, básicamente, en obtener un diferencial de porcentual de tasa de interés como ganancia. Esta resultaba de la diferencia procedente de un préstamo obtenido en el mercado internacional, por ejemplo, al 2% para luego con dicho capital una vez entrado al sistema financiero local, colocarlo en operaciones de portafolio en activos de renta variable y mas que esto en renta fija, al 4, 6 u 8 %. Por eso es valorización financiera, ya que la ganancia y el aumento entre progresivo y geométrico del capital se obtienen a golpe puro de las diferencias de tasas que surgen de las operaciones de crédito pasivas y activas combinadas.
Es decir, esta actividad se sustentaba en operaciones de préstamos pasivas y activas de neto corte financiero porque se dan en la espuma de la economía, es decir, en esa parte de la economía que no es actividad comercial o productiva de intercambio necesariamente.
En este juego de los intereses forzosamente debe haber un tercer jugador que ponga la diferencia entre la tasa pasiva externa con la tasa activa interna pagada y que ponga los dólares que son usados como activo de conversión de la ganancia en pesos previo a la salida del país, y la respuesta a este interrogante lleva a señalar al Estado que es quien con la autoridad de Banco Central se convierte en el financista de última instancia del sistema.
Por esta razón los estados emergentes son deudores crónicos del sistema financiero internacional porque quedan estacionados en el triangulado mencionado asumiendo el costo de unas operaciones financieras y cambiarias complejas donde la ganancia de los bancos prestamistas y las empresas locales o las sucursales de las transnacionales, satisfacen su interés negocial con el costo total final sufragado por los estados.
En los "80 la deuda en poder de los privados en Argentina y otros países de la región tuvo como fin sólo generar ganancias especulativas.
Ello lleva a que la deuda externa en los países del tercer mundo en los años ochenta comenzó a acrecentarse de modo desproporcionado, pues, las empresas cada vez mas transfirieron parte del núcleo de su actividad a lucrar con la valorización financiera en vez de volcar los préstamos a actividades de fortalecimiento de sus actividades, o bien, a la ampliación de sus capacidad productiva.
(*) Profesionales de Jáchal.
