La campaña gratuita de vacunación contra la gripe A alcanzó sólo al 22% del grupo de riesgo, motivo por el cual, al Ministerio de Salud de la Nación le preocupa la resistencia de pediatras y padres a vacunar contra el virus H1N1 a chicos de 6 meses a 5 años. Por eso, ha instado a dejar de lado la creencia de que la vacuna trivalente -más difícil de conseguir- tiene ciertas ventajas sobre la monovalente y pidió que se proteja con ella rápidamente a los chicos contra la gripe A.

Desde febrero está disponible la vacuna monovalente. A pesar de disponer de la herramienta más eficaz para la prevención de la enfermedad, se está generando en la población incertidumbre sobre ella. Esta situación lleva a percibir una confusión creciente sobre qué vacuna se debe recibir y el porqué de inocularse. Hay dos tipos de vacunas antigripales: la monovalente, contra la cepa pandémica, y la trivalente, con tres cepas: A (H1N1), A (H3N2) y tipo B.

Actualmente hay expectativa sobre la disponibilidad de las dosis, sus indicaciones y el tipo de vacuna. Hay 10,8 millones de dosis, para vacunar a los grupos prioritarios con la vacuna monovalente. Si se es personal de centros de salud, si se está embarazada, se tienen hijos menores de seis meses o se es obeso, se está dentro del llamado grupo de riesgo. Es la franja de 4 a 65 años con enfermedades previas que pueden complicarse con el virus de influenza A (H1N1). A ellos la vacunación que corresponde es la monovalente. De igual manera deben ser inmunizados con la vacuna monovalente los niños de 6 meses a 4 años.

Los mayores de 65 años deben vacunarse, también en forma gratuita, pero con la vacuna trivalente, ya que el 85% de las neumonías mortales se dan en ese grupo, que pueden tener complicaciones no sólo con el virus H1N1, sino también con las restantes cepas de la gripe. La selección de los grupos que deben recibir la vacuna antipandémica fue definida con evidencia suficiente por las autoridades sanitarias en función de lo recomendado por diferentes comités de expertos y sociedades científicas, a partir del impacto de la gripe en 2009.

Las autoridades debieran informar con contenido claro, creíble y sin especulaciones, para que la población entienda el problema e identifique sus consecuencias. La salud es un bien esencial que debemos cuidarlo entre todos.