Primero en China, luego en Corea del Sur, Italia, Irán y en pocos días se ha expandido a casi todos los países del mundo. Mientras llega la vacuna contra este devastador virus, la amenaza de una pandemia que afecte a una cantidad inimaginable de seres humanos, es cada vez más probable. Se necesitan, modificar varias prácticas que nos relacionan con otras personas en el trato cotidiano para frenar al monstruo.
Las medidas son cada vez más severas. Cuarentenas, cierre de lugares públicos y turísticos, cancelación de festivales, viajes y vuelos, aislamiento de pueblos y ciudades enteras, cierres de fronteras y aún no parece haber llegado lo peor.
Es difícil saber qué hacer sin parar el mundo.
Hacen falta urgentes decisiones personales, políticas y el compromiso profundo del mundo científico.
Lo sabemos, la tecnología puede contribuir absolutamente a producir la vacuna que ponga fin a este mortal asesino.
En estas semanas se han puesto a trabajar varias computadoras que junto con la inteligencia artificial están buscando alternativas que ayuden a los científicos a descubrir el antídoto. Tal es el ejemplo del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, que utilizando a Summit, la supercomputadora más poderosa del mundo, logró identificar compuestos farmacológicos que podrían ayudar a combatir a la infección.
También, ya varias empresas están difundiendo el aprovechamiento del home office (trabajo desde la casa) para minimizar el potencial contacto con personas infectadas y no perder la continuidad de sus tareas, fundamentales para mover la economía.
Hacen falta urgentes decisiones personales, políticas y el compromiso profundo del mundo científico, para poder vencer a este virus antes que se propague por el mundo entero.
En el mismo sentido está yendo la educación al proponer utilizar la educación multimedial a distancia para evitar que los alumnos pierdan sus clases. En China ya están usando esta tecnología. Otro ejemplo es la prestigiosa universidad de Harvard que anunciaba por estos días esta práctica con sus alumnos. Seguramente muchas otras instituciones educativas (sino todas) harán lo mismo pronto.
Las redes sociales, videollamadas, juegos en línea, actividades colaborativas, entre otras aplicaciones, pueden ser la opción a la restricción del contacto personal entre familiares y amigos.
El uso del delivery, las películas accesibles por internet, los avances del acceso a la salud a través del médico online y otras facilidades, también pueden ser la alternativa que contribuya a atenuar este tiempo de confinamiento generalizado que se avecina.
Por eso, frente a este estremecedor escenario conviene que nos preguntemos: ¿Puedo aprovechar las posibilidades que ofrece hoy internet para atenuar los efectos convivenciales de esta crisis? ¿Cuáles serían las prácticas que debo modificar?
El tema es de vida o muerte. Por eso, cuanto antes podamos resolver estas cuestiones, además de la prevención, mejor preparados estaremos para proteger nuestra vida en el contexto que se avecina.
Por Gustavo Carlos Mangisch
Director de la Maestría en Gestión de las Nuevas Tecnologías en Comunicación de la UCCuyo.
