El desarrollo alcanzado por el agro argentino es un modelo en el mundo, incluso observado por naciones que lideran la mecanización del campo y los métodos para alcanzar cosechas óptimas. Existen elementos y sistemas creados en nuestro país, que han ganado rápidamente la aceptación en regiones donde la tecnología ha logrado liderazgos admirables.
Dos ejemplos de las experiencias exitosas del agro argentino, como son el método de siembra directa y los silos bolsa, ya se utilizan en diferentes lugares del mundo. El caso de la bolsa para almacenaje de granos se expandió rápidamente en la Argentina y desde nuestro país a nivel internacional, gracias a las grandes ventajas que tiene en la logística del campo. Las bolsas solucionaron primero la falta de almacenaje de las cosechas y luego la disposición de fertilizantes en cualquier lugar del campo, y también para proteger a las semillas a fin de lograr mayor porcentaje de germinación al mantenerlas al resguardo de las inclemencias del tiempo y de otros factores que puedan disminuir su rendimiento.
Este sistema argentino ya se emplea como una herramienta fundamental en agriculturas avanzadas como las estadounidense y europea, para citar las zonas más competitivas y altamente proveedoras de equipos e insumos para el agro, pero hace tiempo se expandieron por Latinoamérica y provistas por la Argentina, dentro de una amplia oferta de equipamiento de maquinaria con diseño propio y adaptada a los requerimientos de la moderna agricultura. En ese sentido las exportaciones son significativas, incluyendo a países africanos otros emergentes, sumando además la capacitación para el empleo.
De la misma manera la utilización de la biotecnología en nuestro país es observada como referencia exitosa en países en desarrollo, en particular de los cultivos transgénicos, toda una complejidad que empieza con las legislaciones que los sustentan. Pero superados los interrogantes acerca de la incidencia en la salud -que se ha comprobado la ausencia de riesgos o, por otro lado, quedar dependientes de las multinacionales que poseen las patentes biotecnológicas.
Nuestra oferta de mecanización y de sistemas tecnológicos para alcanzar elevados rendimientos y mejores cosechas podría ser mucho mayor si las políticas exportadoras fueran favorables a esta notable expansión.
