Los líderes del Frente para la Victoria están fomentando que haya PASO en casi todos los distritos, convencidos de que los votos de quienes perdieron las PASO luego se sumarán al candidato vencedor, en la elección general. Y, en el caso del basualdismo, por ahora los opositores mejor perfilados, el día a día los ha sometido a competir con candidatos que no tienen rivales internos, al menos en los departamentos más importantes. Todo al revés si se compara esta elección con la de 2013, donde hubo internas en el "basualdismo" y el oficialismo prefirió evitarlas. Obviamente esta elección con aquella no tiene nada que ver, primero por los cargos en disputa y después por el accidente de José Luis Gioja, que puso patas para arriba cualquier estrategia posible. Tomando en cuenta ese antecedente, una pregunta que tiene pocas respuestas científicas retumba en la cabeza de los armadores de fórmula: ¿sumarán los perdedores a los ganadores? Para colmo las peleas en el interior, están a la orden del día.

Al basualdismo le fue mal con calcular una suma directa: compitieron en interna Eduardo Cáceres, Enrique Conti, Mauricio Ibarra, Fabián Martín y César Jofré. En las PASO todos juntos obtuvieron el 42,55% de los sufragios, muy arriba del 37,7% al que llegó el oficialismo. Pero en la general el basualdismo llegó al 22,85% y el giojismo se alzó con el 55,36% de los sufragios. Los opositores perdieron cerca de 20 puntos respecto de las internas. No hay manera de medir cuántos de esos 20 benditos puntos subió el oficialismo o perdió la oposición gracias al accidente de José Luis Gioja y Daniel Tomas, uno de los candidatos en aquella contienda. Pero estuvo muy cerca del definitivo 17,66% de crecimiento que lograron los hombres de Gioja.


¿Uno más uno, dos?

En esta contienda la idea del oficialismo es sumar candidatos para que en la general todos se agrupen y aporten al que ganó la interna. Y hay dos pruebas para sostener esa afirmación: Rawson y Pocito. En el primero de los casos nadie descarta que Raúl Anzor, paracaidista político por naturaleza, obtenga un espacio para pelearle las PASO a Juan Carlos Gioja, el hermano del Gobernador. Y en Pocito, donde todo indica que Fabián Aballay ganará cómodo, mucho más con el apoyo de Sergio Uñac como candidato a gobernador, hasta hace algunos días buscaban en el Bloquismo un rival que le compita. No lo hallan aún, pero de encontrarlo, seguro lo ponen. Insólito para la manera en la que se ha estado manejando el peronismo.

En muchos otros departamentos hay problemas en los armados: en al menos Caucete, Iglesia, Valle Fértil y Santa Lucía, las definiciones están dejando dirigentes molestos, pero no molestos por quedar afuera. Enojados al punto de amagar con irse, o insultar y amenazar con golpes, por ejemplo. Muchas de esas personas van a quedar peor una vez que se definan los nombres propios que encabezarán las listas. Nada indica que esas personas que queden afuera trabajarán por sus rivales en las internas. Mucho más teniendo en cuenta que de todos los años de gestión y de liderazgo político de Gioja, es la primera vez que encaran de esta forma las elecciones.

Por el lado de la oposición las cosas están mucho más claras. Rodolfo Colombo, el presidente de Actuar, recibió el apoyo de Gonzalo Campos, el dirigente de Producción y Trabajo que intentaba disputar la intendencia de la Capital. Con esa definición se supone que todo el basualdismo apoyará al rubio, lo que en la práctica es una noticia que le suma algunos pocos puntos. En Rivadavia Fabián Martín no baja de las encuestas y no tiene rivales internos, lo mismo que Mauricio Ibarra en Rawson. Todos ellos vienen trabajando la calle desde hace tiempo, y vienen escuchando a los vecinos, cosa que por ahora el oficialismo no hace.

Como la suma directa de las PASO a la general no es una ciencia exacta, tampoco lo son los análisis periodísticos, como éste que se presenta hoy. Todo puede cambiar, lo llamativo es el cambio de estrategia y la fe que tienen en el oficialismo para "domesticar" a su tropa.