Pero el episodio -al igual que el inexistente penal a favor de Brasil que cobró el árbitro del partido inaugural- sacó a la superficie viejas preguntas sobre la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), y por qué no permite las repeticiones instantáneas en video de jugadas cuestionables, como ocurre en los partidos de la NBA.
El hecho es que la FIFA, que según la revista Forbes tendrá ingresos de más de u$s 4000 millones este año, es una organización no gubernamental con sede en Suiza que a menudo da la impresión de estar manejada como una sociedad secreta. Su presidente Joseph Blatter, de 78 años, ocupa el cargo desde 1988, y se postulará para un nuevo mandato.
Poco antes del Mundial, el Sunday Times de Londres publicó una investigación periodística sobre el pago de sobornos para influir en la decisión de escoger a Qatar -en lugar de Gran Bretaña- como sede de la Copa Mundial de 2022.
Qatar es uno de los peores lugares del mundo para un torneo deportivo, las temperaturas durante el verano, cuando se juega el Mundial, llegan a casi 50º centígrados, lo que constituye un riesgo para la salud de los jugadores. Además, Qatar es una monarquía absoluta, plagada de denuncias de violaciones a los derechos humanos y, futbolísticamente, no existe: nunca clasificó para un Mundial.
Otro diario británico, The Telegraph, informó que se pagaron sobornos a la FIFA para elegir a Rusia como sede de 2018 y The New York Times publicó que una investigación sobre que varios partidos previos al mundial de 2010 en Sudáfrica estaban arreglados. La FIFA ha ordenado una investigación de las acusaciones de sobornos en la designación de Qatar 2022, y designó al ex fiscal de Nueva York Michael J. García para encabezarla. Se espera su informe para después de Brasil.
Transparencia Internacional se ha mostrado escéptica con respecto a que la FIFA. En un nuevo informe titulado "FIFA: Es hora de hacer cambios”, pide "que investigue las acusaciones de corrupción que la han rodeado durante varios años”. Según la entidad, la FIFA debe por lo menos publicar sus investigaciones sobre la selección de las sedes de los mundiales de 2018 y 2022; poner límites a la reelección de sus presidentes y designar miembros ejecutivos externos.
Cuando pregunté a Eduardo Bohórquez, de TI, si cree que las investigaciones internas sobre la votación de Qatar 2022 serán creíbles, me respondió que hay grandes riesgos de que la investigación sea limitada, porque solo mirará hacia el pasado.
Y en lo inmediato, la FIFA debería permitir las repeticiones instantáneas de jugadas dudosas a partir del próximo mundial. De lo contrario, quienes miramos la competencia deportiva más hermosa del mundo vamos a seguir sospechando lo peor cada vez que veamos un arbitraje polémico, porque con la tecnología disponible no hay excusas para decisiones como el penal no cobrado durante el partido México-Croacia.
