El papa Francisco intensificó sus esfuerzos para alcanzar una solución negociada en el conflicto sirio y, en particular, evitar un eventual ataque militar de Estados Unidos, que generaría una contienda en Medio Oriente de consecuencias imprevisibles. En una nota al presidente ruso y anfitrión de la cumbre del G20, Vladimir Putin, el Santo Padre lanzó ayer un "’llamamiento apremiante” en favor del cese de la lucha en Siria, señalando que "’la paz es un bien que supera cualquier barrera, porque es un bien de toda la humanidad”.
Al reiterar sus exhortaciones por la paz, Bergoglio se dirigió también a los líderes que participan del cónclave en San Petersburgo, pidiéndoles que dejen de lado la búsqueda inútil de una solución armada, en alusión a la cuestionada intención estadounidense de intervenir en la guerra civil, luego de comprobarse el empleo de armas químicas por parte del régimen sirio de Bachar Al Asad contra civiles, el pasado 21 de agosto, con más de 1400 muertos.
El papa Francisco ya había salido al cruce de la controvertida opción bálica del presidente Obama y dispuso una jornada de oración y ayuno por la paz en Siria y en todo el mundo, este sábado, la que hizo extensiva al cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede y a las diferentes religiones y a los no creyentes del mundo. "’¡Qué se levante fuerte en toda la tierra el grito de la paz!”, es la consigna del Vaticano.
El llamamiento papal tiene a su favor la falta de consenso para la incursión militar, no sólo dentro de los EEUU sino por no contar con un improbable aval de las Naciones Unidas, y la firme oposición de Rusia, un aliado histórico y proveedor de armamento del gobierno de Damasco.
