Rousseff sufrió un golpe potencialmente fatal esta semana cuando el partido centrista PMDB del vicepresidente Michel Temer salió de la coalición gobernante, dejando al Partido de los Trabajadores de Rousseff con una minoría en el Congreso y allanando el camino para un juicio político contra la presidenta. Rousseff lo ha descrito como un ‘golpe a la democracia”.

El presidente boliviano Evo Morales pidió el 19 de marzo una cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) en Brasilia para ‘defender” a Rousseff. Venezuela y Ecuador apoyaron la propuesta, denunciando un supuesto ‘golpe” judicial y mediático contra Rousseff. ¿Y qué pasó? Absolutamente nada. Después de varios días de llamadas entre los cancilleres de Unasur, la propuesta boliviana de convocar una cumbre de presidentes fue reducida a una reunión de cancilleres, y luego fue abandonada por completo.

Las decisiones de Unasur deben ser tomadas por unanimidad, y no se pudo lograr un consenso. Un canciller sudamericano dijo que Paraguay se opuso firmemente a la cumbre, y que Colombia, Perú, Argentina y Chile se mostraron ‘dudosos” sobre la propuesta. La razón por la cual muchos países no apoyaron la cumbre fue que el Congreso de Brasil está actuando conforme a la Constitución, que autoriza al Poder Legislativo realizar juicios políticos y destituir a presidentes.

Los tratados regionales solo permiten una actuación colectiva cuando hay un quiebre en el sistema democrático. Consecuentemente, la mayoría de los países se limitaron a decir que no van a interferir en los asuntos internos de otro país, y que desean a Brasil una rápida resolución de su crisis política. ¡Qué diferencia con lo que ocurría hasta hace poco!

En 2010, cuando la policía de Ecuador realizó una protesta contra el presidente populista Rafael Correa, la Unasur realizó una cumbre de urgencia en la que los presidentes de América del Sur emitieron una declaración de apoyo a Correa y en contra del supuesto intento de ‘golpe” contra el presidente. En 2012, cuando el Congreso de Paraguay acusó y después destituyó a Fernando Lugo, los jefes de Estado de Unasur hicieron una cumbre en Argentina para apoyar a Lugo, y suspendieron temporalmente a Paraguay del grupo.

En 2013, cuando el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se adjudicó la victoria en una elección dudosa en la que las autoridades electorales progubernamentales dieron resultados oficiales según los cuales Maduro había ganado por 1,4% de los votos, los presidentes de Unasur emitieron un comunicado felicitando a Venezuela por sus elecciones e ‘instando a todos los sectores a respetar los resultados oficiales”.

Mi opinión: El hecho de que el pedido de Bolivia de una cumbre de la Unasur en defensa de Rousseff no prosperó dice mucho sobre cómo está cambiando el balance de fuerzas políticas en América latina. Con el colapso mundial de los precios del petróleo, la petrodiplomacia se ha desinflado, y Venezuela ya no puede comprar lealtades como lo solía hacer. Y después del triunfo electoral del presidente de Argentina, Mauricio Macri, la derrota de Maduro en las elecciones legislativas venezolanas del 6 de diciembre, y la derrota del propio Morales en un reciente referéndum para extender su mandato, la otrora influyente Unasur se vuelve cada vez más irrelevante. El aislamiento diplomático de Rousseff puede ser el primer síntoma de esta nueva realidad.

‘EN LOS ÚLTIMOS años Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia usaban a Unasur como grupo de apoyo regional para sus aliados políticos cuando estos afrontaban crisis internas”.