Hace 80 años, en octubre de 1933, fallecía doña Sofía Lenoir de Klappenbach, descendiente o sobrina directa de Domingo Faustino Sarmiento, más puntualmente una de las hijas de su hermana Procesa del Carmen, gran artista plástica, y del ingeniero Benjamín Lenoir, siendo su otra hermana Victorina, la menor del matrimonio. Una nota de carácter necrológica del diario local "Tribuna”, decía acerca de ella: "Con la desaparición de la Señora de Klappenbach (fallecida a la avanzada edad de 82 años) acaba de extinguirse la última rama directa de la familia de Don Domingo F. Sarmiento. El deceso ocurrido en forma inesperada en la Capital Federal, afecta no sólo a los círculos sociales e intelectuales más destacados del país, sino que repercute muy hondamente en la sociedad sanjuanina, que veía en ella una evocación de su pasado histórico…”.
Siguiendo la obra del historiador local, César Guerrero "Mujeres de Sarmiento”, observamos que esta singular mujer nació en el país transandino, en noviembre de 1851, pues sus padres se encontraban exiliados. Luego de Caseros se trasladó su familia a su país, viviendo unos años en Mendoza, para luego retornar al añorado Barrio Carrascal, a la vieja casa de doña Paula.
Sofía completó su educación media siendo mayor, anteriormente y con sólo 19 años contrajo enlace con don Agustín Klappenbach, matrimonio que tuvo cuatro hijos.
Sofía siempre mantuvo un contacto fluido con su ilustre tío, existe una profusa cantidad de cartas que ponen de manifiesto el cariño que Sarmiento sentía por sus sobrinas. Cuando la joven Sofía inesperadamente quedó viuda, recibe de su estimado tío una afectuosa carta en la cual le pide, con ese impulso que sólo el emanaba, "fuerzas de espíritu” y que "no olvides que debes vivir para tus hijos…”.
Por consejo de la gran docente Mary O. Graham, prosiguió sus estudios secundarios, pero la fatalidad nuevamente aparece falleciendo una de sus hijas de la temible fiebre tifus. Nuevamente esta su tío presente para confortarla. Con voluntad obtuvo finalmente su título de Maestra Normal, logrando en su carrera docente grandes frutos.
Otro de sus quehaceres se relaciona con la actividad periodística, pues era muy hábil con su pluma, a tal punto que su nombrado familiar le dice: "necesito un corresponsal en San Juan, activo e inteligente como usted que me comunique las ocurrencias diarias en la educación…”.
En 1903 se jubiló y en 1911 al cumplirse el centenario del natalicio de su tío, el gobierno adquirió la histórica casa que a ella le había correspondido por herencia. Sus últimos años transcurrieron en Buenos Aires.
(*) Magister en Historia.
