El 11 de septiembre, cuando los argentinos conmemoraban el Día del Maestro, se conoció el informe anual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), sobre la situación de la educación en el mundo. Luxemburgo es el país donde mejor se les paga a los docentes, junto con una excelencia en la enseñanza que lo ubica en la cabeza de la tabla, destacando que en medio de la crisis globalizada, los alumnos y las familias soportan una parte creciente de los costos educativos.

La entidad, integrada por 34 Estados miembros, destaca el aumento de personas entre 15 y 29 años que no trabajan ni reciben información, sugiriendo que se focalice la atención en ese aspecto, ya que el 16% de los jóvenes están en esa situación que tiende a agravarse por efectos de la crisis. Pero para ello deben mejorarse los salarios del educador. En ese aspecto señala que Argentina tiene uno de los niveles más bajos de ingresos respecto de los salarios de los docentes en la escuela secundaria, poseyendo uno de los niveles más bajos de ingresos, superando sólo a países como Indonesia, Hungría, Estonia y Eslovaquia.

Haciendo un parangón, OCDE observa que en Luxemburgo un maestro cobra un promedio de 100.000 dólares al año, mientras en Argentina no llega a los 20.000, siendo superada en la región por Chile y México. Otro dato negativo para nuestro país, expone que "se mantiene primero en la cantidad de horas de clase dictadas, con casi 1.400 horas por año”, superando a todos los demás países del informe. Por ejemplo Chile, el segundo en ese listado, apenas llega a las 1.100 horas.

Este pronunciamiento enuncia ventajas dentro de la lógica, al admitir que mientras en 2008 un joven con estudios superiores podía esperar ganar un 58% más que otro con un título secundario, en 2010 esta ventaja subió hasta situarse en el 67 por ciento.

La presidenta Cristina de Kirchner, el 1 de marzo de este año, en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, afirmó que "los docentes trabajan cuatro horas por día y tienen tres meses de vacaciones”. Contrario es lo que surge de la OCDE, que ubica a los maestros argentinos, "entre los que más trabajan y menos ganan”.

Siempre se comete alguna injusticia al comparar cifras o sueldos, independiente de otras variables, pero tomadas como ejemplo de hacia donde debe apuntar la educación, estas comparaciones son válidas.