Con el propósito de contribuir a la preservación del patrimonio forestal en todo el territorio nacional, por medio de la disminución de daños y dispersión de plagas que se presentan en montes implantados y nativos, y la disminución del riesgo de ingreso y egreso de plagas forestales a través de embalajes de madera, se puso en marcha ayer el Programa Nacional de Sanidad Forestal.
De acuerdo a la resolución 332/2012 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), publicada en el Boletín Oficial, la creación de este programa obedece a la necesidad de establecer acciones coordinadas e integradas en el marco de un plan que contemple todos los componentes de control oficial requeridos. Estos objetivos serán exigidos a todos los sectores vinculados, directa o indirectamente, al sector forestal, distribuidos en el país, mediante la intervención de la Dirección Nacional de Protección Vegetal como autoridad de aplicación y establecerá la que impondrá las acciones sanitarias y técnico-administrativas que contribuyan al objeto del programa.
Vale recordar que nuestro país posee una vasta superficie de bosques nativos e implantados y un sector maderero en crecimiento gracias a subsidios no reintegrables, a través de la Ley de Inversiones de Bosques Cultivados, pero sin el marco legal para enfrentar las plagas que ocasionan grandes pérdidas económicas y/o ambientales, con repercusión social que afectan también a otras actividades como la recreación y el turismo. En San Juan el álamo es una de las especies comerciales más afectadas por la acción de los insectos que succionan la savia o penetran en la madera, además de los hongos que llevan a la decrepitud del ejemplar.
