Ante otra iniciación del ciclo lectivo, resulta conveniente extremar los controles sanitarios de chicos en edad escolar a fin de que mantengan niveles óptimos de salud mediante un seguimiento de las observaciones señaladas por las certificaciones de ingreso a los primeros niveles educativos.
Es importante tener en cuenta las dificultades en la alimentación y el sedentarismo ocasionado por los juegos estáticos que han reemplazado a la actividad física desplegada por el esparcimiento infantil de tiempo atrás. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para atender esta etapa fundamental del crecimiento y otros estudios realizados al efecto, son guías a tener en cuenta. Por ejemplo un relevamiento que el ministerio de Salud bonaerense ordenó el año pasado en 949 escuelas de la jurisdicción, donde se evaluó el peso y talla de 45.638 niños de entre 6 y 12 años, quienes también fueron sometidos a una revisación odontológica y pediátrica.
Se realizaron 17.848 casos observando que el exceso de peso se mantiene como un problema de salud prevalente, resultado de dietas deficientes y la escasa actividad física; en el 18,4% se halló algún nivel de obesidad, según las curvas de medición del crecimiento de OMS, lo que provoca riesgo de padecer enfermedades metabólicas como la diabetes, cardiovasculares e hipertensión arterial, mientras que 3 de cada 10 niños presentan caries y 2 de cada 10 no muerde en forma correcta.
Una vez detectada la patología, el alumno se lo deriva al hospital público para ser atendido y para este año se prevé capacitar a los docentes a fin de disponer de guías para el tratamiento de estos problemas a partir de lo observado en las aulas.
