Desde hace 9 años el gobernador de la provincia de San Juan organiza una cabalgata por el Valle del Río Los Patos, en homenaje a la extraordinaria epopeya realizada por el Ejercito de Los Andes en el cruce de la cordillera, en 1817, que terminara consolidando la libertad del cono sur de América. La "Cabalgata Sanmartiniana” recorre la misma ruta que personalmente transitó el General de Yapeyú -una delas seis en que dividió su ejército- elegida por ser la más inesperada por su complejidad y dificultad.
La travesía es impresionante por el paisaje, por el despliegue físico y logístico necesario para alcanzar la meta y por el objetivo mismo del emprendimiento: El homenaje al Padre de la Patria y la ruta sanjuanina y un encuentro en el hito fronterizo con una expedición que viene desde Chile con una integración similar.
Creo que si los hombres públicos, de donde provengo, y los de armas hubiéramos leído, conocido e interpretado más a San Martín, le hubiéramos ahorrado a la patria muchos desencuentros, muchos dolores, muchas tragedias. Yo me propuse conocerlo, desde mi temprana formación política en el campo nacional y popular.
El San Martín político, como gobernador de Mendoza, planificó un esquema de desarrollo de la Provincia admirable, recién 130 años después se teorizó sobre el desarrollo. Promovió y protegió la industria nacional, y todos recordamos el dislate liberal que aconsejaba importar para ganar "eficiencia” o que era lo mismo producir "aceros que caramelos”. Desarrolló su propia fábrica de armamentos y pólvora, con la que pudo sostener su idea de libertad. ¿De qué libertad podría hablar un país dependiente hasta en lo más mínimo del extranjero? En sí mismo, el accionar del San Martín gobernador es un mal ejemplo para el pensamiento colonial que imagina una Argentina "integrada al mundo” como sinónimo de dependiente de Inglaterra y otros países a lo largo de su historia.
Por eso había que, en clave de historia oficial, tapar al San Martín de carne y hueso, estadista, político, con historias menores. Qué poco se dijo sobre la Orden al Ejercito de los Andes el 27 de Julio de 1819: "Seamos libres, que lo demás no importa nada”. El San Martín político también fue austero y murió solo, olvidado y pobre como si hiciera falta acreditar además honestidad, el hombre que "no quería bulla ni fandangos” y no avisaba cuando entraría a las ciudades para no recibir pompas especiales. Todavía hoy grandes comentaristas de la vida nacional, se ríen de la idea de una Patria Americana, nunca se enteraron que Don José pertenecía al "Partido Americano”. Si claro,cuánto debemos aprender los hombres públicos de este hombre.
Cuando denuncié judicialmente las torturas que fueron hechas a nuestros soldados en las Islas Malvinas por parte de sus superiores,con el escándalo de soldados que murieron de hambre, algunos, en charlas y conferencias, me acusaban de "’pretender destruir las fuerzas armadas”. Esos personajes jamás se enteraron que San Martín, en la casa de los Escalada -tal vez una de las 5 o 6 familias más ricas de Buenos Aires en esa época-, como no aceptaban por razones de alcurnia a cualquiera en su mesa, se retiró a comer a la cocina con los "sirvientes” y su edecán, porque "donde come mi edecán, como yo”, dijo.
El jefe del Ejército de los Andes preparó por meses la logística para que sus hombres no sufrieran hambre, frío y privaciones evitables. ¿Dónde aprendieron los generales de Malvinas que llevaron soldados correntinos con ropa inadecuada, a nuestra Patagonia Insular? Esos jamás interpretaron a San Martín: el que no desenvainaba su sable para mancharlo de sangre de hermanos (¿Se lo imaginan al Almirante Rojas o a los generales Aramburu y Videla enterándose de esto?), que se negó a participar en las guerras intestinas, que libero esclavos y combatió privilegios. De esas historias no se habló nunca. De sus jefes militares negros, ex esclavos, de su lucha contra el oscurantismo que significaba el Tribunal de la Inquisición en el Perú. No se habló tampoco de que cruzó la cordillera llevando una imprenta para difundir sus proclamas y las libertades y que difundió en Chile, casi como primera obra de gobierno el libro "Los derechos del hombre” de Tomas Paine (¿No se llamaría hoy ese libro: "Los Derechos Humanos”?).
¿Acaso alguien ve un punto de contacto entre el ejército que robó niños a sus madres, con quien decía que los indios eran "nuestros paisanos” eliminando su servidumbre y abolió la esclavitud en el Perú, entre otras medidas igualitarias y democratizadoras?
Tenemos mucho que conocer de San Martín. Hay mucho que difundir de él todavía. Por eso agradezco el haber transitado por su ruta. Agradezco haber conocido y reflexionado más sobre él. Fue para mí además un honor, como hijo de una provincia que en cada ocasión que la Patria necesitó brazos para su defensa o para forjarla estuvo brindando sangre y esfuerzo. Allí estuvieron los correntinos, cada vez.
