Las ventajas que ofrece la construcción de un camino internacional a Chile por el paso de Agua Negra registran antecedentes que se remontan a más de cuatro siglos. Históricamente, Cuyo y el vecino país han mantenido vínculos estrechos de diversa índole. Por su posición intermedia entre Chile y el Río de la Plata, Cuyo ha sido una zona de fluido intercambio por la existencia de pasos cordilleranos, entre ellos el de Agua Negra que une San Juan con la IV Región chilena y el puerto de Coquimbo.

En el siglo XX resurgió el interés por mejorar las comunicaciones con el país trasandino mediante la construcción de rutas acordes a los nuevos tiempos. En el caso particular de San Juan, se trata de la Ruta Internacional por el Paso de Agua Negra que constituye un tramo fundamental del denominado Corredor Bioceánico.

Entre 1946 y 1955, el Justicialismo a nivel nacional inició una política de integración latinoamericana sobre la base de acuerdos binacionales que afianzaran la integración subregional, regional, nacional e internacional. En el caso específico de Cuyo, con Chile. En 1952, asumió la presidencia Carlos Ibáñez del Campo, cuya ideología en materia de política internacional se acercaba a la Tercera Posición sustentada por Perón. Esto permitió la concreción del Tratado de Unión Económica con nuestro país en 1953, cuyos objetivos eran la unión latinoamericana, la complementación económica y la intensificación del intercambio. Para lograrlos era imprescindible integrar los servicios de transporte terrestre, marítimo y aéreo.

La política caminera adquirió entonces una importancia capital. Los gobiernos sanjuaninos de la época, del mismo signo político, buscaron vincular la provincia con la IV Región a través del Paso de Agua Negra, iniciándose las obras de la Ruta Internacional. Además, con la construcción de los caminos Talacasto-frontera con Chile, Iglesia-Calingasta y Barreal-Uspallata, se lograba dar salida a la producción de la zona hacia los puertos de Coquimbo y por Uspallata al de Valparaíso.

Años más tarde, la idea de integración latinoamericana fue retomada por el Presidente Dr. Arturo Frondizi. En 1958, el candidato de la UCRI, Dr. Américo García, fue electo Gobernador de San Juan. En plena concordancia con el concepto desarrollista de Frondizi defendía la integración de los países subdesarrollados, sustentada en la armonía del plano nacional con el internacional. Uno de los instrumentos para concretar esta tarea era la política vial. Durante su gestión insistió en la construcción de la ruta internacional a Chile por Agua Negra con la idea de recuperar la antigua importancia de ese mercado para nuestros productos agropecuarios. Por el lado chileno, las autoridades demostraron interés por impulsar nuevamente esa ruta y el comercio mutuo.

En 1960, la obra fue transferida a la Dirección Nacional de Vialidad y se aprobó un plan que permitiría contar con la ruta terminada a corto plazo. En enero de ese año se realizó la V Reunión de la Comisión mixta argentino-chilena, creada en 1943, en Santiago de Chile. Se dispuso encarar la construcción de tres arterias que unieran a ambos países sobre la base de un plan de inversiones complementario de las naciones que si se iniciaba inmediatamente, haría posible contar con varios caminos en el término de cuatro años. Entre ellos figuraba Coquimbo-San Juan por Agua Negra. Los coquimbanos se mostraron entusiasmados por esta obra y de inmediato iniciaron tareas de modernización en dicho puerto.

Coincidentemente, se instalaron en San Juan agencias del Automóvil Club Argentino en los departamentos Calingasta y Jáchal y se implementó el Plan Cordillerano de promoción agroindustrial que beneficiaba a aquellos departamentos y a los de Iglesia y Valle Fértil. En nuestra opinión, ambos hechos estaban directamente relacionados con la política de integración argentino-chilena por la ruta de Agua Negra (actual ruta nacional Nº 150). Interrumpida la gestión del Dr. García en 1962, sólo se había logrado del lado argentino el ensanche y enripiado del tramo Las Flores-Arrequintin (aproximadamente 25 Km).

En 1963, asumió como gobernador de la provincia el Dr. Leopoldo Bravo (Bloquista) y, al igual que sus antecesores, encaró un ambicioso plan de obras públicas en el que la política vial ocupó un lugar destacado. Se preocupó por avanzar en la concreción de la anhelada salida al Pacífico y firmó un convenio en el que quedó plasmado el deseo de colaborar con el gobierno de Chile para la construcción, dentro de territorio chileno, de un camino que desde el límite fronterizo en Agua Negra se extendiera hasta el embalse Tranque La Laguna, a 55 Km. del límite internacional. La tarea demandó un año de trabajo ininterrumpido con el suministro de recursos materiales y humanos por parte de la Dirección Nacional de Vialidad. Se construyeron 170 Km. en alta montaña, a 4.730 msm y 55 Km. en territorio chileno. El 1º de marzo de 1965 las obras quedaron inauguradas.

Año más tarde, el camino recibió la denominación de ruta nacional Nº 150. Su punto inicial está en Patquìa (La Rioja) y finaliza en el límite internacional con Chile recorriendo 390 Km. Este tramo forma parte del proyectado Corredor Bioceánico, al que se hará referencia en un próximo artículo.

(*) Ex docentes e investigadoras Dpto. de Historia e Inst. de Historia regional y argentina, Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes UNSJ.