Aprender de los errores es de personas inteligentes y memoriosas, decía con insistencia alguien entrado en años. En la elección de diputados nacionales de 2013, José Luis Gioja terminó admitiendo que fue un error suyo no haber permitido que varios candidatos compitieran en internas en el Frente para la Victoria. Fue cuando Eduardo Cáceres terminó haciéndose de un lugar en el Congreso, luego de haber superado a varios rivales internos y haber acaparado la atención de la elección. En la contienda electoral de este año el oficialismo apeló justamente al juego interno, contrario a lo ocurrido hace dos años y, a juzgar por los números que arrojan las encuestas hasta ahora, el cambio les está dando buenos resultados. Es más, si se analiza candidato por candidato, parece que los muchachos peronistas han elegido hasta perfiles distintos. Ese "abrir el juego" de Gioja y compañía parece que les va a redituar en votos, aunque siempre hay riesgos que correr, por supuesto.

Según las encuestas de la Consultora Acierto ya publicadas por este diario, en varios departamentos como Chimbas (Gramajo-Mañé), Capital (Elizondo-Aranda), Sarmiento (Martín, Cendón y Carpino), Jáchal (Vega-Leiría), Zonda (Monla-Villalobos), entre otros, los precandidatos a intendente del Frente para la Victoria están concentrando la intención de votos de los vecinos. En Capital, para ir al escenario que mayor atención mediática concentra, Dante Elizondo y Franco Aranda acumulan una cantidad de preferencias que superan a quienes se postulan por los partidos o frentes de la oposición. Claro, las sumas en política no son matemáticas, y puede ocurrir que los votantes del perdedor de las PASO no elijan al ganador de esa interna, después en la general. No hay manera de medir esa circunstancia y es un riesgo que se corre.

El otro peligro de permitir internas es el de los cruces, el del renacimiento de las malas relaciones que hasta pueden provocar rupturas: para dar un ejemplo y no salirnos del mismo caso, el de Capital, mientras los 38 gremios de la CGT apoyan a Dante Elizondo, el histórico José Villa, ya dijo que va a votar por Franco Aranda. Y tres de las cuatro Juntas del peronismo capitalino se jugaron por el delegado de Anses, pero todo el bloquismo dice que está con el Ministro de Turismo. Es decir, el "reparto de logros políticos" está a la orden del día. Sea cual fuere el resultado, el ganador es el Frente para la Victoria, es Gioja, es Sergio Uñac, ya que por uno o por otro candidato a intendente, siempre elegirán a Uñac Gobernador y Gioja diputado nacional. Lo único que tendrá que hacer el candidato departamental que levante la copa el 9 del mes que viene, será salir a buscar los votos de su ocasional opositor.

A Roberto Basualdo la elección se le dio de manera distinta. No tiene internas en casi ningún departamento grande, y tiene dos candidatos muy fuertes en distritos clave, como Santa Lucía y Rivadavia. En esos lugares los "basualdistas" harán muy buena elección, no se sabe si ganarán, pero seguro estarán en la discusión. Llama la atención la pasividad de Rodolfo Colombo quien en otras contiendas electorales ha salido a conquistar a los vecinos de Capital con una fuerza bastante mayor a la de estas elecciones. Por ahora no se lo ve lo activo de otras campañas y eso favorece la actuación de Aranda, quien cosecha intenciones más o menos en el mismo sector que el rubio. Por ahí el exministro está esperando el momento justo y no juzga que ahora lo sea, se verá en breve.

Por ahora la ecuación a Gioja le está cerrando. Está preocupado por dos departamentos en particular, cuyos nombres los voceros de esta afirmación no quisieron develar. Y también por el corte de boleta: alguien en el Gobierno dijo esta semana que si Gioja fuera sólo en la boleta como candidato a diputado nacional, entrarían hasta los suplentes de los tres cargos en disputa. Pero claro, eso es de imposible cumplimiento, porque siempre hay corte. Esperan que pase el tiempo, pero seguro habrá alguna estrategia en ese sentido. No queda mucho para que llegue la semana previa a la elección.