El primer debate de la campaña electoral estadounidense, por un nuevo mandato presidencial, tuvo como protagonistas al presidente demócrata Barack Obama que busca su reelección y el ascendente candidato republicano Mitt Romney, quienes acapararon la atención mundial.

Al decir de la cosmovisión que puede inferirse de los titulares expresivos de la prensa mundial, el opositor Mitt Romney venció en este primer debate al presidente Barak Obama. Los expertos del diagnóstico incluyen mayoritariamente en sus sentencias para convalidar crédito al contenido, a la propia opinión pública. La distancia abismal entre ambos candidatos presidenciables que sorprendió inmediatamente tras el encuentro fue difundido por la influyente CNN que indicaba un 67% de votantes consultados inclinaban la balanza a favor de Romney, sosteniéndose sólo el 25% favorable a Obama. Más allá de lo puntual que suele no serlo cuando transcurre el tiempo, cobra especial dimensión la visión del conocido editor de la BBC para EEUU. Mark Mardell, que al referirse a Obama dijo que "se lo veía como si hubiera preferido estar celebrando su aniversario de bodas con su mujer”, en vez de pasar 90 minutos debatiendo. Como se trata de un debate donde se instrumentan estrategias hacia la última confrontación previa al acto eleccionario, podría perder solidez el ataque de Romney que posiblemente quemó importantes cartuchos facilitados por su rol de opositor hacia un Obama que se mostró como la rama de mimbre, más dócil que imperativo ante el cuestionamiento por su gobernabilidad. Posiblemente el error de evaluaciones subestimen al Presidente que no conquistó su actual espacio por casualidad y la respuesta penda del último debate.