En su primera escala de la gira iniciada por el nuevo presidente de Chile, Sebastián Piñera, a los principales socios económicos de América del Sur, la visita a la Argentina ha dejado un saldo altamente positivo en la consolidación de las relaciones bilaterales.

El mandatario trasandino y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner acercaron posiciones, sin reparar en las diferencias ideológicas, exhibiendo una realidad política acorde a estos tiempos que priorizan la integración para el desarrollo de las naciones antes que las estrategias para avanzar en posiciones sectoriales. Esta premisa lo puso en práctica la mandataria chilena saliente, Michelle Bachelet, en sintonía con la izquierda brasileña cuyos postulados dejó de lado Lula da Silva para potenciar el crecimiento económico de ese país.

El gesto del Gobierno nacional de aceptar de inmediato al nuevo embajador chileno en la Argentina, Miguel Otero Lathrop, de cuestionado pasado pinochetista, tiene correlato con el apoyo que le dará Piñera a la candidatura de Néstor Kirchner para la titularidad de Unasur. Además, el presidente chileno se comprometió a convocar a las empresas argentinas que deseen participar en las licitaciones de obras públicas del programa de reconstrucción nacional, luego del terremoto, que demandará una inversión directa de 10.000 millones de dólares y pidió avanzar en la unificación de políticas migratorias y aduaneras. También irá a Santiago el mes próximo una una misión comercial de empresarios argentinos para observar las oportunidades que ofrecerá la titánica reconstrucción, tras la catástrofe de febrero pasado. Incluso los ministros y empresarios de ambos países buscarán ampliar la cooperación económica y las posibilidades de proveer a Chile de servicios de salud, trabajar en la construcción de viviendas sociales y ayudar en la recuperación de la industria pesquera y la infraestructura en general del vecino país.

Pero hay un punto muy significativo para San Juan, porque favorece a nuestra provincia, como es el pedido de Piñera a la Argentina de poner en marcha el Tratado de Maipú, firmado por ambos países en noviembre último para relanzar la relación bilateral con obras de conectividad fronteriza binacionales. Este documento, que es una política de Estado para los chilenos, incluye la construcción del túnel de Agua Negra en el paso sanjuanino, que no será postergado a pesar de los enormes gastos que demandará la recuperación chilena después del colapso sísmico.