Casi medio centenar de personalidades de distintas tendencias políticas, empresarios, intelectuales y ex funcionarios de diferentes gobiernos, dirigieron una carta abierta al presidente Barack Obama, solicitando ejecutar medidas positivas para ampliar los cambios, ya en marcha, en la relación de Estados Unidos con Cuba.
La atípica comunicación multisectorial, fuera de los canales habituales de opinión, coincide con observadores internacionales acerca de la necesidad de flexibilizar la arcaica posición de sostener un bloqueo económico alrededor de la isla, mientras el castrismo no abandone el totalitarismo. Romper este círculo vicioso sólo ha provocado más tensiones y desencuentros diplomáticos.
Por eso el movimiento interno advierte a la Casa Blanca que Estados Unidos se está quedando cada vez más solo en el plano internacional en su política hacia Cuba y aunque en el actual panorama político poco se puede hacer legislativamente para provocar cambios drásticos, la gestión de Obama podría ayudar a los cubanos a determinar su propio futuro apoyando las reformas cubanas en el sector privado.
Por ejemplo extendiendo un permiso generalizado de viaje de intercambios de organizaciones profesionales, incluidas aquellas especializadas en derecho, sector inmobiliario, servicios financieros y de crédito y cualquier área orientada a apoyar la actividad económica independiente. También piden ampliar los permisos de viaje a las organizaciones no gubernamentales y a las instituciones académicas y que se autorice a abrir cuentas en bancos cubanos con fondos para sostener programas educativos en la isla.
Pero también que Washington inicie un diálogo serio con La Habana sobre temas humanitarios, caso de los presos políticos, y de seguridad nacional, la inmigración y la lucha contra el narcotráfico. Además piden a Obama autorizar la venta a Cuba de hardware de telecomunicaciones y dar las licencias necesarias a las instituciones financieras que ahora tienen prohibido realizar transacciones con la isla. El calificado grupo de influyentes adopta la lógica de tender una mano al pueblo cubano para obligar a Raúl Castro a profundizar la apertura económica con políticas de cambio que surjan de una sociedad fortalecida gracias a las mejores condiciones de vida.
