A diferencia de la mayoría de sus colegas, que creen que una desaceleración económica estadounidense y europea arrastrará a todo el mundo, Stiglitz me dijo que probablemente tendrá "’un efecto relativamente pequeño” sobre China, Brasil, Chile y otros países latinoamericanos. Cuando le pregunté si el acuerdo del presidente Obama con el Congreso sobre la deuda conducirá a una desaceleración económica o a algo peor, como una recesión, Stiglitz dijo que "existe un significativo riesgo de otra recesión global, pero no creo que sea tan grave como la recesión de 2008, porque esta vez no tomará al mundo por sorpresa como ocurrió tres años atrás”, dijo.

¿China no va a sufrir el impacto, y por extensión también países sudamericanos que deben gran parte de su crecimiento a las ventas de materias primas a China?, pregunté. Le recordé que el economista de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini -quien pronosticó la crisis económica de 2008- predijo que es probable que la economía china se derrumbe en 2013. Stiglitz señaló que "lo más probable es que China siga teniendo índices de crecimiento de 7, 8 ó 9% durante otra década”, debido al crecimiento de su mercado doméstico y su creciente interacción con otros mercados emergentes. "No soy tan pesimista como Roubini con respecto a China”, agregó.

Sobre Latinoamérica, Stiglitz dijo que "es muy optimista”, especialmente respecto a Brasil y Chile. "Veo un gran crecimiento allí; tiene bases sólidas”, explicó. ¿Pero ese crecimiento no es en gran parte una burbuja basada en los altos precios de las materias primas? ¿Acaso muchos de los países de la región no están desperdiciando su oportunidad de invertir en educación e infraestructura, y de diversificar sus economías?, pregunté.

"Tienes razón. Pero al mismo tiempo, han habido grandes progresos”, dijo, citando los avances de Brasil en la reducción de la desigualdad de ingresos, y de su éxito en el desarrollo del etanol y de la aviación. "De todos modos, es muy importante que Latinoamérica haga inversiones para diversificar su economía, y no se limite a las materias primas, de manera que si hay algún problema tengan una base más diversificada para continuar con su éxito económico”, agregó.

Mi opinión: Stiglitz no tiene muchos fans entre sus colegas, quienes lo consideran un académico demasiado volteado a la izquierda que habla para los países en desarrollo. Pero también hay que decir que casi todos los economistas tradicionales se equivocaron muchas veces, y estaban dormidos ante la crisis de 2008. Tiendo a estar de acuerdo con aquellos que, como Roubini, creen que China no seguirá creciendo con tanta rapidez y que Latinoamérica se verá afectada por las monedas sobrevaluadas, la creciente inflación, una excesiva dependencia de las materias primas y la falta de inversión en una educación de calidad.

Más que en sesudas teorías económicas, mis temores se basan en lo que veo: brasileños, venezolanos, argentinos y otros latinoamericanos llegan a Miami y compran rápidamente todas las propiedades que pueden. Me recuerdan a los pescadores de Tailandia que corrieron hacia las montañas cuando presintieron que se aproximaba un tsunami que tragaría a sus aldeas costeras. Así, muchos latinoamericanos adinerados están corriendo a protegerse en tierras más seguras, porque temen una nueva crisis económica en sus países.