A pesar de las contingencias meteorológicas y las políticas que afectan al campo, nuestro país se encuentra en una excelente posición, en su calidad de productora de alimentos para abastecer la creciente demanda mundial, según asegura un estudio que revela un potencial agropecuario dos veces superior al existente en las décadas más productivas del siglo pasado.
De acuerdo al titular del programa Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, Fernando Vilella -ex rector de esa facultad- si Argentina logra combinar conocimientos, tecnología e inversión para aumentar la producción agrícola y ganadera, podrá satisfacer la mayor demanda alimenticia de los mercados mundiales. El experto respalda un diagnóstico que surge de haber establecido una metodología que estudia los potenciales productivos de los países a partir de sus recursos naturales como la tierra y el agua, sus atributos tecnológicos, caso del conocimiento, y sus condiciones organizativas e institucionales.
En ese sentido se han puesto de relevancia los excepcionales recursos naturales del país, ya que cuenta con amplias tierras cultivables, disponibilidad de agua dulce y tecnologías productivas, sustentables y amigables con el medioambiente, condiciones fundamentales para trazar una estrategia productiva superadora. No es igual en el plano organizativo e institucional, donde se encuentran dificultades y algunas con incertidumbre, por ejemplo prever cuál será el papel del Estado en el futuro frente a un mundo que va a demandar cada vez más alimentos. Es decir, disponer de políticas acordes con esta situación favorable si sabemos aprovechar las condiciones naturales y del desarrollo tecnológico alcanzado, como es el caso de los materiales genéticos resistentes a la sequía, aptos para cultivos en zonas más secas, lo que ampliaría la frontera agropecuaria.
Recordemos que el país lidera en masividad de siembra directa, un mecanismo de alta productividad con bajo uso de energía que mejora el suelo por aumento de materia orgánica y en la agricultura de precisión mediante el uso de la informática para el manejo de mapas de rendimiento.
En un futuro cercano la producción alimenticia se orientará a satisfacer la demanda asiática, un mercado con el 60% de la población mundial.
