Hemos celebrado Navidad, el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios hecho carne que habitó entre nosotros. En nuestras casas armamos el pesebre como recuerdo de aquel acontecimiento: imaginamos a Jesús, José, María, el lugar, los pastores, la estrella de Belén y los Magos que llegaron desde lejos. Seguramente nos hemos preguntado más de una vez: ¿Quiénes serían estos personajes? ¿Qué estrella siguieron?

¿Qué nos dice la Biblia? En el evangelio según San Mateo 2,1-12 se nos dice que unos magos procedentes de Oriente vieron una estrella y se desplazaron hasta Jerusalén para adorar al Rey de los judíos que había nacido. ¿Quiénes eran estos "magos"? ¿Eran reyes? ¿De qué estrella se trata? ¿Era un astro, un cometa, algo prodigioso en el firmamento o una creación literaria del evangelista Mateo?

Es fundamental leer bien lo que dice el texto bíblico para no caer en falsas interpretaciones. Una buena hermenéutica brota de una correcta lectura. El evangelista Mateo nos ofrece pocos datos. No habla de reyes ni que eran tres. Sólo afirma que eran "magos" venidos de Oriente. El término "magos" es un vocablo de procedencia oscura, suele traducirse por "hechicero". Fuera de la literatura bíblica encontramos una referencia importante en el sabio griego Herodoto, historiador y geógrafo (484- 425 a.C.). Hablaba de una tribu de medos llamada los magos. Los medos formaban parte del imperio persa; en un determinado momento de la historia intentaron derrocar a los persas y dirigir ellos los destinos del imperio. Pero no lograron su propósito. A partir de entonces los "magos" dejaron de tener ambiciones políticas y se convirtieron en una tribu de sacerdotes. Fueron, en Persia, casi exactamente lo mismo que los levitas eran en Israel. Llegaron a ser los maestros e instructores de los reyes persas. En Persia no podía ofrecerse sacrificio alguno si uno de los magos no estaba presente. Se convirtieron en hombres de gran sabiduría y santidad.

Los expertos bíblicos piensan que los magos mencionados por el evangelio según San Mateo podrían haber llegado de Babilonia o Persia. Considerando que el imperio Romano dominaba hacia el Norte, Sur y Oeste de Palestina, es imposible que hayan dejado transitar estos magos a Jerusalén por estas tierras para homenajear un nuevo Rey. Ellos eran celosos de la autoridad de su emperador romano. Nos queda mirar sólo hacia el Este. A unos 900 kilómetros de Jerusalén se encontraba la ciudad de Babilonia, gran civilización antigua, que tuvo muchos puntos de contactos con el pueblo judío a partir de las deportaciones hebreas en el año 597 y 586 a.C. Durante todo este periodo, judíos eran llevados a Babilonia, hasta tal punto que se piensa que llegaron a ser cerca de 40.000 desterrados. Se piensa que los magos podrían ser estos descendientes judíos, llamados técnicamente "judíos de la diáspora" que esperaban la llegada del Mesías. Otras teorías afirman que la influencia religiosa de Israel fue tal en Babilonia que los mismos babilónicos habrían sido familiarizados con la idea de la llegada de un Mesías en Israel, lo cual permitió que magos auténticamente babilónicos se hayan llegado hasta visitar a Jesús.

¿Por qué podrían venir de Persia? Los primeros dibujos, esculturas y pinturas que se conocen de los magos muestran atuendos persas. En la Iglesia de San Apolinar Nuovo, en Ravenna, Italia, el friso de la imagen está decorado por mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las vírgenes. Esta procesión está precedida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen, que está sentada en un trono y tiene al niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se lee los tres nombres de izquierda a derecha: Baltazar, Melchor, Gaspar.

Otro dato que nos podría aportar la procedencia Persa de los magos es el siguiente: cuando los persas invadieron al Norte de Italia a principio del siglo VII, la iglesia de la Natividad de Ravenna se salvó del saqueo, parece que los invasores reconocían a las imágenes de los Reyes Magos como símbolos persas.

Más allá de estas hipótesis, no tenemos pruebas contundentes para afirmar la procedencia real de los magos. Si los magos fueron de un lugar u otro no es esencial a la enseñanza teológica. La enseñanza bíblica quiere mostrar que estos personajes, que no eran de Jerusalén y que no manejaban las escrituras antiguas reconocen sin embargo el nacimiento y la llegada de un Rey Mesías. El relato de Mateo muestra, de manera paradojal, que en definitiva, el Rey que nace, es más reconocido por los lejanos que por los cercanos, el pueblo de Israel.

(*) Párroco de Santa Rosa de Lima (25 de Mayo).