Hace 7 años nacía en un paraje totalmente aislado y desolado, en el interior de las Lagunas de Guanacache, en el departamento Sarmiento, una niña que fue bautizada con el nombre de Brenda. Perteneciente a una familia muy humilde integrada por sus padres y cinco hermanos más, desde su nacimiento recibió los mejores cuidados por parte de sus padres. Actualmente asiste a la Escuela Hogar Domingo French, ubicada a varios kilómetros de su hogar, donde es muy querida por todos. Hasta ahí, lo narrado corresponde a la historia de una niña como tantas otras que reside en una de las zonas rurales más alejadas, que vive en una condición muy humilde con las carencias propias. Pero resulta que a diferencia del resto de los chicos Brenda nació sin sus manos, con la piernita derecha sin su parte inferior y carente del correspondiente pie, por lo que hasta hace muy poco le era imposible caminar. Esto hizo que desde pequeña, la niña debía arrastrarse por el suelo ya que no se podía mantener parada.

También ha logrado cosas increíbles, como escribir juntando sus dos bracitos, y a pesar de esa incomodidad hace una letra que es muy bonita.

Por esas cosas lindas de la vida, hace un tiempo un grupo de socios del Rotary Club de Concepción se enteró de esta historia y dispuso hacer una expedición hasta las Lagunas de Guanacache para conocer a Brenda. Se encontraron con una niña muy bella, con una sonrisa y alegría incomparable. Con unos grandes ojos negros que parecen dar luz a la oscuridad de las noches, cuando la luna se aleja de las lagunas.

La historia de Brenda es rica en matices que demuestran el cariño incondicional que esta niña ha recibido y sigue recibiendo de su gente y de gente solidaria de distintos puntos de la provincia.

Su madre cuenta las peripecias para criarla y educarla, al detallar los esfuerzos y sacrificios para llevarla en sus brazos a la Escuela Hogar.

Quienes fueron a conocerla se encontraron con una "princesita de Las Lagunas” cariñosa que los motivó, de a poco, a ayudarla a ella y su familia, mejorando la calidad de vida de esta gente radicada en los confines de la provincia. La ropa que le hicieron llegar, calzados, útiles escolares, juguetes y una silla de ruedas figuran entre las primeras cosas que le llevaron.

También se pensó en los muebles de su casa llevándoles una mesa que reemplazó a los tablones que tenían para comer. Se les obsequió una pileta de lona para que juntaran agua desde una pequeña acequia para uso personal y otras tantas cosas de utilidad.

En una ocasión en que los rotarios llegaron hasta el ranchito lagunero observaron los medios de alimentación de esta familia. Habían pescado por la tarde una carpa que lugo la dejaron colgada de un árbol toda la noche para que estuviera en condiciones, al día siguiente, para ser consumida como único alimento. Esto motivó que a partir de ese momento también se les hiciera llegar mercadería diversa para ayudarles a que tengan una alimentación un poco más variada y nutritiva.

La alegría de quienes se han convertido en sus protectores fue inmensa cuando en una de las tantas visitas vieron salir a Brenda caminando a recibirlos radiante de alegría y con sus grandes ojos negros más brillosos que nunca. Si, caminando con dificultad, pero haciendo algo que era prohibido para ella, todo esto gracias a una prótesis que vino desde desde el Ministerio de Acción Social, gracias a una carta que un socio del Club le entregó en su momento en mano a la Presidenta de la Nación, en una visita que realizara a San Juan y a la excelente predisposición de las áreas correspondientes del Gobierno de San Juan.

Es que preocupados por la "princesita” se hicieron varias gestiones ante organismos de Gobierno, Hospital Rawson e Instituto de Traumatología. Por primera vez se le hizo un completo estudio de su cuerpito con la mejor de las tecnologías y se interesó al Hospital más famoso de Argentina para su atención. Con la ayuda de asistentes sociales, psicólogos, médicos, ministros de distintas áreas y mucha gente más de buena voluntad que se arrimó a una reunión informal en dependencias del Centro Cívico, en forma inmediata se le entregó una nueva silla de ruedas, y hasta se le prometió una pequeña casa para reemplazar a su humilde ranchito. Además se está a la espera de una nueva piernita ortopédica.

Todo parece un sueño, tanta gente y empresas que ofrecieron su desinteresada ayuda, para traerla y llevarla desde Las Lagunas, sin importar la hora ni el tiempo generosamente empleado. ¡Tantas cosas lindas!

Hoy Brenda, con sus grandes ojos negros sigue iluminando con su simpatía y el enorme deseo de vivir y superarse.