El periodismo independiente sufre un embate mundial con restricciones, censuras y muertes en su tarea de informar, investigar y opinar a través de los diversos canales de comunicación. La libertad de expresión, lograda en la evolución de la sociedad contemporánea, está ahora condicionada hasta en las naciones más democráticas, con argumentos como la seguridad pública ante la creciente amenaza terrorista. Mucho más en los regímenes populistas donde los gobernantes son dueños de la verdad e imponen durísimos castigos a las opiniones diferentes. También está el crimen organizado, que responde con la muerte al periodismo que se animan a publicar sus ilícitos.
Europa es la región del mundo donde más disminuyó la libertad de prensa en la última década y sus medios sufren una creciente amenaza terrorista: el 66% de la población vive en países donde la prensa es libre, mientras que el 21% sólo accedes a medios condicionados y un 13% directamente no tiene medios independientes. El atentado a la revista ‘Charlie Hebdo” convirtió a Francia en el segundo país con más periodistas asesinados (8) en 2015, solo detrás de Siria (14), y dio lugar a una legislación de vigilancia masiva y la autocensura por la inseguridad.
Según el informe anual de la ONG Freedom House, México, Centroamérica y Brasil son los lugares más peligrosos para la prensa en Latinoamérica, mientras que en Cuba, Venezuela y Ecuador existen persecuciones y clausuras, junto a víctimas fatales. A la Argentina se la señala como uno de los países donde hubo un cambio sustancial con la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia, que terminó con la hostilidad del Gobierno anterior hacia la prensa independiente.
