El riesgo de que Argentina transite el camino hacia una "ideología de la obstinada ignorancia” está latente. Cuando las posiciones discursivas son variadas, contrapuestas y sin un rumbo programático en propuestas u oposiciones, surge la obstinación política y cuando ella se institucionaliza como ideología, la sociedad enferma.
Sin entrar de lleno al ambiente eleccionario, la dirigencia política se caracteriza por una inmutable y permanente oscilación del pensamiento, según sus propias declaraciones y actitudes. Es que el hecho de reconocer la crisis y permanecer inmunes, la hace caer en variaciones reflexivas de tendencia indefinidas. Unos y otros, oficialistas u opositores, mantienen una resistente y empeñosa idea de proponer y realizar ideas a expensas de reconocer que el escenario de nuestras realidades sociales es difícil de cambiar.
Es que la obstinación, demostrada por distintos sectores en los que se promueven los ideales y posiciones sustentadas, está dominada por una especie de "capricho” que en detrimento de las necesidades del pueblo no termina con propuestas efectivas de resoluciones a la serie de reclamos de la ciudadanía.
Las consecuencias observables, de no ser estimables marcarían las ansias de proteccionismo desde el pueblo y el socorro permanente por el Estado. Desde lo económico poca importación a favor del producto local, prestación de servicios defectuosa, mano de obra racionalizada, sueldos políticos elevados, un régimen de subsidios de corto plazo, estanco de exportaciones y crecimiento de la inflación.
Se suman a este panorama el endeudamiento que el país debe afrontar con acreedores externos, un drenaje de divisas y falta de inversiones. Tampoco se aboga por tendencias precisas o por la concientización y el debate o aceptación de tesis políticas o económicas precisas, las que están ausentes, aunque se inclinan en favor de grupos de poder. Las ideologías, de por sí, siguen anteponiéndose al pragmatismo que puede cambiar el rumbo de la historia.
Es necesario que la claridad se anteponga a las propuestas que confunden a la opinión pública por las imprecisiones y vaguedades. Estrategias y políticas de estado fundamentadas, los mismo que definir soluciones prácticas a los problemas comunes son temas que merecen una definición urgente.
