El electorado estadounidense esta cada vez más convencido de que Obama ha ido demasiado lejos en su afán por diferenciarse de la política exterior militarista del ex presidente George W. Bush. Hay una creciente percepción de que Rusia, China, Irán y otros adversarios están ganando terreno a costa de Washington. Esta visión ya no se limita a los habituales halcones del Partido Republicano, que critican a Obama desde el primer día. Ahora, incluso muchos de quienes por lo general apoyan a Obama están mirando su política exterior con creciente angustia.

El propio Obama pareció estar acusando recibo de esta ansiedad colectiva, cuando anunció que contrariamente a su postura de retirar todas las tropas de Afganistán, dejará miles de efectivos allí hasta el final de su mandato en 2017. Una admisión tácita de que su doctrina de moderación y "paciencia estratégica” no siempre funciona a favor de Estados Unidos.

Otras preocupaciones son: Rusia, que el año pasado invadió Crimea y posteriormente anexó su territorio, ahora incursiona militarmente en Siria para defender al régimen de Bashar Al-Assad en la guerra civil. Aviones de combate rusos han estado bombardeando posiciones rebeldes en las últimas dos semanas, mientras que un número creciente de políticos estadounidenses, entre ellos la ex secretaria de Estado y precandidata demócrata Hillary Clinton, están pidiendo que EEUU imponga una zona de exclusión aérea sobre Siria.

El presidente de Siria, Al-Assad, está más fuerte que hace un año a pesar de las advertencias anteriores de Obama de que tenía que irse, y que el dictador sirio cruzaría una "línea roja” y enfrentaría "enormes consecuencias” si llegara a utilizar armas químicas. Al-Assad cruzó esa línea roja utilizando armas químicas, y no ha habido una respuesta militar estadounidense hasta ahora.

El Estado Islámico está consolidando su califato terrorista en todo Medio Oriente, y los republicanos aprovechan cualquier oportunidad para recordar que esto ha sucedido durante el mandato de Obama. China construye nuevas islas volcando enormes cantidades de arena y cemento en el Mar del Sur de China, en aguas reclamadas por Japón, Vietnam y Filipinas. China dice que estas nuevas islas se usarán en investigaciones biológicas y misiones de búsqueda y rescate, pero sus vecinos temen que construya bases militares.

Irán, después de firmar en julio su acuerdo nuclear con EEUU y otras cinco potencias mundiales, probó un nuevo misil balístico de precisión guiada, este mes, que podría ser su primera arma capaz de golpear directamente a Israel. La prueba desafió una resolución de Naciones Unidas que prohibe que Irán desarrolle este tipo de armas.

Cuba no ha hecho ningún cambio significativo para abrir su economía o su sistema político, a pesar de la normalización de relaciones y de la reciente decisión de Obama de flexibilizar el embargo comercial a la isla.

Mi opinión: Por estos y otros factores, no es una gran sorpresa que Clinton esté tomando distancia de la política exterior de Obama. Al igual que la política exterior de Obama podría resumirse en la idea de que "Yo no soy George W. Bush”, es probable que la política exterior del próximo presidente de Estados Unidos pueda resumirse en la idea de que "Yo no soy Barack Obama”