Recuperar el autoabastecimiento de hidrocarburos, principal componente de la matriz energética de la Argentina, no es fácil y queda un largo camino por recorrer para terminar con la dependencia extranjera, si se cumplen todas y cada una de las expectativas en desarrollo, como el ambicioso proyecto de Vaca Muerta. El reconocimiento de los plazos a cumplir hacia la meta de autosuficiencia, lo confirmó recientemente el presidente de YPF.

Según Miguel Galuccio, nuestro país va a requerir un período de al menos entre cinco a diez años, para consolidar una política de autoabastecimiento de combustibles y consideró que aún queda un camino largo para alcanzar ese estatus. La empresa estatal representa casi el 60% del mercado como proveedor a estaciones de servicio y señaló que desde 2011, se venía achicando un 10% por año en inversiones, con un monto de 2.000 millones de dólares y, de acuerdo a sus estimaciones, en el año en curso se cerrará con 6.000 millones, es decir que se triplicará la inversión en sólo tres años de trabajo.

Esta inversión realizada por la petrolera estatal tuvo por objeto producir más crudo para atender la demanda interna y de continuar a ese ritmo se llegará a recuperar en la próxima década el autoabastecimiento. Para Galuccio YPF, desde fines de 2011, viene haciendo lo correcto y calificó positiva la posibilidad de asociarse con petroleras extranjeras para explotar los recursos. En particular el proyecto de Vaca Muerta, con un desarrollo de 30.000 kilómetros cuadrados, donde la empresa nacional tiene un tercio en su cartera, para lo cual necesitó invertir U$S 12.000 millones en esa área y Chevron, la compañía estadounidense asociada, aportó en igual período otros 3000 millones de dólares.

Argentina se encuentra en una coyuntura difícil en materia energética, pese a la acentuada baja del precio del crudo a nivel internacional, una de las caídas más prolongadas de las últimas décadas y con pronósticos de mantenerse por mucho tiempo. Este panorama frena muchas inversiones a la hora de evaluar costos-beneficios, lo que demoran las decisiones y, por otro lado, el país sufre un drenaje de divisas considerable por la importación de gas, el déficit energético más grande, calculado en unos 6800 millones de dólares durante 2014, equivalente a un tercio de las reservas líquidas del Banco Central.