En la historia de nuestra política petrolera, implementada desde mediados del siglo pasado, se destacan etapas como la iniciada por Arturo Frondizi, al asumir la Presidencia en 1958, cuando se importaba el 60% del consumo de hidrocarburos.

Para el año 1962, cuando ese gobierno fue derrocado, estas importaciones se habían reducido drásticamente: apenas representaban el 7% del consumo energético, gracias a la nueva política petrolera (Frondizi-Frigerio) que en pocos años casi triplicó la producción local. No obstante, en los años siguientes volvió a trepar la dependencia de las importaciones, que se mantuvieron hasta la década del 80, al comenzar el llamado Plan Houston, del presidente Raúl Alfonsín, que se consolidaría en los años noventa.

Según un informe de la consultora Econométrica, en ese tiempo se inició la segunda etapa de expansión productiva que transformó a la Argentina en exportador petrolero. Hacia fines de los ’90 se exportaba la tercera parte de la producción nacional. El gas también acompañó a este proceso de consolidación del autoabastecimiento energético, en el cual la abundancia de las nuevas reservas no solo permitió expandir el uso del gas en nuestra matriz de consumo energético a uno de los máximos valores mundiales, sino también aportó divisas al exportarlo a países limítrofes.

La tercera etapa, la actual, implementa una política de estímulo al consumo intensivo energético a través del control de precios, pero con una disminución de la producción debido al desaliento de la inversión privada. El descubrimiento de nuevas reservas depende de la existencia del recurso natural pero también de la intensidad del esfuerzo exploratorio. Por eso, es importante observar esta evolución de las exploraciones de petróleo y gas, desde inicios de los ochenta.

Durante esa década se perforaron en promedio 116 pozos exploratorios por año. La perforación anual, en los noventa se perforaron en promedio 118 pozos y a partir de 2000 la perforación cayó a 48 pozos, promedio, por año. El año pasado, con el valor más alto de petróleo, la exploración fue de apenas 39 pozos.

El país perdió capacidad exportadora y estamos poniendo en riesgo el autoabastecimiento, sin que el Gobierno nacional diseñe una política energética más sensata en cuanto a exploración y producción de crudo.