Jorge Luis Borges el escritor argentino de mayor proyección universal, nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899, por lo que el sábado pasado se cumplió un nuevo aniversario de su natalicio ocasión que fue propicia para recordar parte de su producción literaria.

En 1914 viajó con su familia a Europa y se instaló en Ginebra donde cursó el bachillerato. El regreso a Buenos Aires, inspiraron a Borges estos versos publicados en el libro "’Luna de enfrente”: "’A mi ciudad de patios cóncavos como cántaros,/ y de calles que surcan las leguas como un vuelo,/ A mi ciudad de esquinas con aureolas de ocaso/ y arrabales azules, hechos de firmamento,/ a mi ciudad que se abre clara como una pampa,/ yo volví de las viejas tierras antiguas del naciente./ Y recobré sus casas y la luz de sus casas,/ y supe en las orillas del querer que es de todos”.

En su primer libro "’Fervor de Buenos Aires”, Borges idealiza a su ciudad: "’Y divisé en la hondura/ los naipes de colores del poniente/ y sentí Buenos Aires./ Esta ciudad que yo creí mi pasado/ es mi porvenir, mi presente,/ los años que he vivido en Europa son ilusorios,/ yo estaba siempre y estaré en Buenos Aires”.

En el poema La vuelta, Borges expresa: "’Al cabo de los años del destierro/ volví a la casa de mi infancia/ y todavía me es ajeno el ámbito./ Mis manos han tocado los árboles/ como quien acaricia a alguien que duerme/ y he repetido antiguos caminos/ como si recobrara un verso olvidado”.

A partir de los cincuenta y cinco años el escritor fue perdiendo la vista. Para referirse a las dificultades de la visión Borges dice: "’Desde mi nacimiento, que fue el noventa y nueve,/ de la cóncava parra y el aljibe profundo,/ el tiempo minucioso, que en la memoria es breve,/ me fue hurtando las formas visibles de este mundo./ Los días y las noches limaron los perfiles/ de las letras humanas y los rostros amados./ En vano interrogaron mis ojos agotados/ las vanas bibliotecas y los vanos atriles./ El azul y el bermejo son ahora una niebla./ Ahora sólo perduran las formas amarillas/ Y sólo puedo ver para ver pesadillas”.

En la estrofa inicial de Poema de los dones, Borges se refiera a su escasa visión: "’Nadie rebaje a lágrima o reproche/ esta declaración de la maestría/ de Dios, que con magnífica ironía/ me dio a la vez los libros y la noche”.

Hay una profunda melancolía en los siguientes versos de Borges: Lo perdido "’¿Dónde estará mi vida, la que pudo/ haber sido y no fue, la venturosa/ o la de triste horror, esa otra cosa./ que pudo ser la espada o el escudo?/ ¿Dónde el azar de no quedarme ciego?”

En el libro "’El otro, el mismo” del año 1964, Borges confiesa: "’Ya no seré feliz. Tal vez no importa./ Hay tantas otras cosas en el mundo./ Un instante cualquiera es más profundo/ y diverso que el mar. La vida es corta/ y aunque las horas son tan largas, una/ oscura maravilla nos acecha”.

Conmueve la angustiosa poesía publicada en diario La Nación en 1975 y que aparece en el libro "’La moneda de hierro” (1976 ) de Jorge Luis Borges: "’El remordimiento”: "’He cometido el peor de los pecados/ que un hombre puede cometer./ No he sido feliz. Que los glaciares del olvido/ me arrastren y me pierdan, despiadados./ Mis padres me engendraron para el juego/ arriesgado y hermoso de la vida,/ para la tierra, el agua, el aire, el fuego./ Los defraudé. No fui feliz, Cumplida/ no fue su joven voluntad. Mi mente/ se aplicó a las simétricas porfías/ del arte, que entreteje naderías.// Me legaron valor. No fui valiente./ No me abandona. Siempre está a mi lado/ la sombra de haber sido un desdichado.”

Jorge Luis Borges, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX, falleció en Ginebra el 14 de junio de 1986.

(*) Profesora de Letras.