Perteneciente a una caracterizada familia de patricios romanos, Santa Cecilia había recibido una esmerada educación cristiana. Consagró su corazón plenamente a Dios, demostrando en todo momento, a pesar de su juventud, una gran fuerza espiritual.

Ayunaba asiduamente y usaba un modesto atuendo bajo la túnica propia de su dignidad.

La santa prometió a Dios no contraer enlace. Sin embargo, la decisión obstinada de su padre, la obligó a desposarse con un joven llamado Valeriano. En oportunidad de celebrarse el matrimonio, selectos músicos amenizaban la ceremonia con bellas melodías y los invitados se divertían sin darse tregua. En tanto Cecilia, apartada del bullicio y sentada en un rincón, cantaba a Dios en su corazón y solicitaba la ayuda omnipotente de Jesucristo.

A solas con el contrayente y con la dulzura que la caracterizaba, Cecilia le reveló que un ángel velaba por ella y que también protegería a él si creía en Dios y recibía las aguas bautismales. Valeriano accedió gustoso, entrevistó al obispo Urbano que lo recibió y bautizó. A su vez, Tiburcio, hermano de Valeriano, maravillado por los relatos sobre Jesucristo y la vida inmortal, también recibió el bautismo. Desde ese momento, ambos se consagraron a la práctica de las buenas obras.

Sin embargo, fueron apresados por haber sepultado los cuerpos de los mártires y obligados a renunciar a Dios, pero ante la negativa de los hermanos, fueron azotados y condenados a muerte. Cecilia se ocupó personalmente de sepultar los cadáveres.

Llamada a renunciar bajo juramento de su fe, lejos de hacerlo, logró la conversión al cristianismo de los que la inducían a abandonarlo.

Un noble patricio estableció en la casa de Cecilia una iglesia, que más tarde consagró a la santa. Allí, el Papa bautizó a más de cuatro centenares de personas.

Santa Cecilia quien fue condenada, luego, a morir por la autoridad romana, es la patrona de los músicos. A partir del siglo XVI, consagrados artistas plásticos y escultores la han representado, entregada a la música vocal e instrumental, recordándosela el 22 de noviembre de cada año.