El surgimiento del Rosario, se remonta al año 800, a la sombra de los monasterios. Ya que los religiosos eran los únicos que podían acceder a los libros litúrgicos para realizar sus oraciones diarias, a los fieles que pedían unirse a la oración de los devotos religiosos, pero a muchos les era imposible porque no sabían leer, se les recomendó rezar 150 Padre Nuestros, en lugar de los 150 salmos que recitaban los monjes. Al pasar el tiempo, se formo otro Salterio con 150 Aves Marías, y así eran dirigidas invocaciones al nombre de Jesús y al de su Santa Madre la Virgen.

A finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán (fundador de la Orden de Predicadores, dominicos) sufría al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses y decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio. Fue así que comenzó más profundamente la propagación del Salterio de María, ya que Santo Domingo enseñó a sus hijos (frailes), esta devoción animándoles a rezarlo cotidianamente y darlo a conocer.

Un creciente número de hombres se unió a la obra apostólica de Domingo. Con gran celo predicaban, enseñaban y los frutos de conversión crecían. A medida que la orden crecía, se extendieron a diferentes países como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen.

El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció al Beato Alano de la Rupe OP y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiteró las promesas dadas a Santo Domingo referentes al rosario.

Promesas de Nuestra Señora, Reina del Rosario, tomadas de los escritos del Beato Alano: 1- Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida. 2- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario. 3- El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías. 4- El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas. 5- El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá. 6- El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna. 7- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos. 8- Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados. 9- Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.

10- Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular. 11- Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente. 12- Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario. 13- He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial. 14- Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús. 15- La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

El Santo Rosario es considerado como la oración perfecta porque junto con el esta aunada la majestuosa historia de nuestra salvación. Con el rosario de hecho, meditamos los misterios de gozo, de luz, de dolor y de gloria de Jesús y María. Es una oración simple, humilde como María. Es una oración que podemos hacer con ella, la Madre de Dios. Con el Ave María la invitamos a que rece por nosotros. La Virgen siempre nos otorga lo que pedimos. Ella une su oración a la nuestra. Por lo tanto, ésta es más poderosa, porque María recibe lo que ella pide, Jesús nunca dice no a lo que su madre le pide. En cada una de sus apariciones, nos invita a rezar el Rosario como un arma poderosa en contra del maligno, para traernos la verdadera paz.

El Rosario está compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal. En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. La oración verbal consiste en recitar veinte decenas (Rosario completo) o cinco decenas del Ave María, cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.

(*) Escritor.